Hugo Pastore analiza una campaña sólida en producción, pero desafiante en rentabilidad y logística
Paraguay consolida una de las campañas agrícolas más relevantes de los últimos años. La zafra de soja primavera-verano ya cerró con una producción que supera las 11 millones de toneladas, confirmando un ciclo altamente positivo en términos productivos. Sin embargo, el escenario hacia adelante plantea desafíos crecientes vinculados al clima, los costos y el contexto internacional.
Así lo explicó el Ing. Agr. Hugo Pastore, director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Productores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (CAPECO), en una entrevista donde trazó un panorama completo del sector.
Una campaña fuerte impulsada por condiciones casi ideales

La campaña principal logró capitalizar condiciones climáticas altamente favorables durante las etapas críticas del cultivo.
“El cultivo prácticamente no sufrió estrés en las fases clave, lo que permitió maximizar tanto rendimiento como calidad”, explicó Pastore.
El resultado no solo se refleja en volumen, sino también en calidad: altos niveles de proteína, buen contenido de aceite y bajos niveles de clorofila posicionan nuevamente a la soja paraguaya como un producto altamente demandado, especialmente por la industria argentina.
Regiones que tuvieron revancha productiva

Uno de los aspectos más destacados de la campaña fue la recuperación de zonas que venían golpeadas en años anteriores.
Departamentos como:
- San Pedro
- Norte de Caaguazú
- Oeste de Canindeyú
- Concepción
- Amambay
registraron rendimientos superiores a campañas previas, consolidando una “revancha productiva” que aporta equilibrio territorial a la producción nacional.
Safriña: impacto del clima y menor potencial
Mientras la campaña principal muestra resultados sólidos, las afrañas (soja y maíz de segunda) presentan un comportamiento más irregular.
Las altas temperaturas y la falta de lluvias en semanas recientes afectaron el desarrollo de los cultivos, especialmente en la soja safrinha, que ya de por sí tiene menor potencial.
“Probablemente los rendimientos sean menores a lo esperado inicialmente, con mermas importantes en algunas zonas”, advirtió.
En el caso del maíz, si bien hay regiones con buen desarrollo, el resultado final dependerá de factores aún inciertos:
- Régimen de lluvias
- eventuales heladas
- condiciones climáticas hasta julio
Tipo de cambio: el factor que impacta en la rentabilidad
Más allá de la producción, uno de los puntos críticos señalados por Pastore es el comportamiento del tipo de cambio.
La apreciación del guaraní frente al dólar generó un impacto directo en la estructura de costos del productor.
“La volatilidad fue muy brusca y no permitió una adaptación progresiva del mercado”, sostuvo.
Esto se traduce en un encarecimiento relativo de:
- combustibles
- transporte
- servicios agrícolas
- salarios e impuestos
Un combo que afecta directamente la competitividad del sector, considerando que la soja se comercializa en dólares.
El contexto internacional también está incidiendo fuertemente en la ecuación productiva.
El incremento del precio del combustible —potenciado por tensiones geopolíticas— impacta en toda la cadena logística:
flete fluvial, transporte terrestre, costos de exportación, importación de insumos
“El combustible más caro encarece toda la operativa, desde el campo hasta los mercados internacionales”, explicó.
Fertilizantes y geopolítica: incertidumbre global
Otro frente de presión es el mercado de fertilizantes, condicionado por decisiones geopolíticas y restricciones comerciales.
Principales factores:
- limitaciones de exportación desde China
- conflictos en regiones productoras
- dependencia de mercados como Rusia y Bielorrusia
- influencia del Golfo Pérsico en la producción
Este escenario genera incertidumbre en la planificación de la próxima campaña, obligando a los productores a redefinir sus estrategias tecnológicas.
A pesar de las dificultades, los números de comercio exterior muestran una tendencia positiva.
Los envíos al cierre de marzo reflejan:
- mayor volumen exportado de soja en grano
- incremento en derivados industriales
- mejor ingreso de divisas
“Estamos viendo un ritmo de exportación superior al del año pasado, y esa será la tendencia en los próximos meses”, afirmó.
El flujo se mantendrá durante el primer semestre y parte del segundo, acompañado posteriormente por la cosecha de maíz.
Maíz: buen año, pero por debajo del récord anterior
En cuanto al maíz, las expectativas son moderadas.
Si bien no se espera repetir el rendimiento excepcional del año pasado, el sector proyecta una campaña aceptable, con:
- fuerte demanda interna (etanol y ración animal)
- saldo exportable relevante
Un buen año productivo, pero con desafíos estructurales
El balance general es positivo desde el punto de vista productivo, pero con señales claras de alerta en términos de rentabilidad.
El productor paraguayo enfrenta hoy una ecuación compleja:
- mayores costos
- incertidumbre global
- presión logísticaOvolatilidad cambiaria
Todo esto en un contexto donde las decisiones deben tomarse con meses de anticipación.








