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El posible regreso de El Niño genera expectativas en la Hidrovía: ¿se aproxima el fin de siete años de aguas bajas?

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La posible consolidación de un nuevo evento climático El Niño comienza a despertar expectativas en toda la región de la Cuenca del Plata, especialmente entre los actores vinculados al transporte fluvial, la logística y la navegación comercial. Aunque los especialistas insisten en la necesidad de mantener la cautela, los indicadores actuales muestran un escenario que podría marcar el inicio de una transición después de casi siete años caracterizados por bajantes históricas y condiciones hidrológicas restrictivas.

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Así lo explicó Juan Borus, especialista del Instituto Nacional del Agua (INA) de Argentina, durante una entrevista concedida a Paraguay Fluvial, donde analizó la evolución de las anomalías térmicas observadas en el océano Pacífico y sus posibles implicancias para los principales ríos de la región.

Según Borus, el calentamiento que actualmente se registra en la franja ecuatorial del Pacífico responde al comportamiento de un «Niño típico», cuya máxima intensidad podría alcanzarse hacia diciembre de este año.

Sin embargo, aclaró que el principal interrogante no es únicamente la evolución de la temperatura del océano, sino cuándo la atmósfera comenzará a responder a ese calentamiento.

«El gran tema es cuándo la atmósfera va a acusar recibo de ese calentamiento y comenzará a modificar los patrones de circulación atmosférica. Recién allí podremos hablar de un fenómeno El Niño plenamente acoplado», explicó.

La atmósfera aún no muestra una señal definitiva

Borus señaló que actualmente el seguimiento se concentra en el denominado Índice de Oscilación del Sur (SOI), uno de los principales indicadores para detectar el acoplamiento entre océano y atmósfera.

Mientras esa señal no se manifieste de manera contundente, el comportamiento de las lluvias continuará siendo errático, como viene ocurriendo durante los últimos meses.

Actualmente, las precipitaciones alternan entre distintos sectores de la Cuenca del Plata. Algunas semanas se concentran sobre la región pampeana argentina, mientras que en otras oportunidades afectan a la alta cuenca del Paraná, al río Iguazú o incluso a sectores de la cuenca alta del río Paraguay.

«La gran pregunta sigue siendo dónde terminará concentrándose el grueso de las lluvias una vez que el patrón climático se estabilice», sostuvo.

Para los especialistas, esa definición será fundamental porque permitirá proyectar con mayor precisión el comportamiento futuro de los ríos Paraná, Paraguay, Uruguay e Iguazú, que constituyen la columna vertebral del sistema hidroviario regional.

El río Paraguay mantiene niveles normales, pero la tendencia es descendente

Respecto a la situación actual del río Paraguay, Borus destacó que las lluvias registradas durante el primer semestre del año fueron suficientes para mantener los niveles dentro de parámetros considerados normales.

Las precipitaciones ocurridas tanto en la alta cuenca brasileña como en el Chaco paraguayo y la región oriental permitieron sostener los caudales en gran parte del sistema.

No obstante, advirtió que actualmente ya predomina una tendencia descendente.

«Todo indica que esa tendencia bajante podría mantenerse durante el invierno», señaló.

Sin embargo, aclaró que el panorama podría cambiar significativamente si el fenómeno El Niño termina consolidándose y dirige sus efectos hacia la cuenca del Paraguay durante el último trimestre del año.

Un posible cambio de escenario para la navegación

De concretarse esa evolución, el especialista considera que podrían observarse niveles muy diferentes a los registrados durante gran parte de la última década.

Incluso, estimó que algunos puertos ubicados desde Concepción hasta Formosa y Alberdi podrían acercarse a niveles hidrométricos asociados a estados de alerta.

«Podríamos terminar el año con niveles significativamente superiores a los que hemos tenido durante los últimos siete años», afirmó.

Para la navegación comercial, esta perspectiva representa una noticia alentadora. Durante los últimos años, la Hidrovía Paraguay-Paraná enfrentó una de las etapas más complejas de su historia reciente debido a las bajantes extraordinarias registradas entre 2020 y 2023, cuyos efectos todavía continúan sintiéndose en varios sectores.

¿Se repite el patrón de 1997-1998?

Al analizar posibles antecedentes históricos, Borus mencionó que el comportamiento actual presenta algunas similitudes con el proceso que derivó en el intenso fenómeno El Niño de 1997-1998.

Aclaró, sin embargo, que no necesariamente se repetirá la magnitud de aquel evento, considerado uno de los más fuertes del siglo pasado.

Según recordó, durante aquel período las primeras señales aparecieron sobre la alta cuenca del Paraná y el río Iguazú, para posteriormente trasladarse hacia la región mesopotámica argentina y el litoral medio.

«La composición más primaria que uno puede imaginar es que las lluvias comiencen fortaleciendo la alta cuenca del Paraná, luego el Iguazú y posteriormente se trasladen hacia el litoral argentino», explicó.

En ese escenario, la cuenca media del río Paraguay también podría recibir importantes aportes hídricos.

Borus destacó especialmente la sensibilidad de la región nororiental paraguaya, cuya respuesta hidrológica suele ser rápida cuando se producen lluvias intensas.

Si ello ocurriera, el río Paraguay podría presentar comportamientos muy diferentes entre su tramo superior y su tramo medio e inferior.

«Podríamos llegar a tener dos ríos Paraguay: uno aguas arriba de Olimpo y otro completamente distinto aguas abajo», señaló.

El desafío de comunicar sin generar falsas expectativas

A pesar de los escenarios favorables que comienzan a vislumbrarse, el especialista insistió en la necesidad de diferenciar entre probabilidades y pronósticos.

Según explicó, uno de los principales desafíos de este año ha sido comunicar correctamente la información relacionada con El Niño.

Desde marzo, cuando comenzaron a aparecer las primeras señales de calentamiento del Pacífico, gran parte del público interpretó como pronósticos situaciones que en realidad eran solamente probabilidades de ocurrencia.

«Hay una diferencia enorme entre construir escenarios posibles y emitir pronósticos. Los escenarios pueden mirar seis meses hacia adelante; los pronósticos, en cambio, deben mantenerse dentro de horizontes mucho más cortos», remarcó.

Por ese motivo, los organismos meteorológicos e hidrológicos de los cinco países de la Cuenca del Plata continúan monitoreando la evolución del fenómeno y actualizando permanentemente sus evaluaciones.

Una perspectiva más favorable para la Hidrovía

Más allá de las incertidumbres propias de cualquier proceso climático, Borus considera que existe una sensación compartida entre quienes dependen de la actividad fluvial.

La posibilidad de regresar gradualmente a un escenario de aguas medias o moderadamente altas aparece como una alternativa mucho más favorable que la prolongada etapa de bajantes que caracterizó a la región durante los últimos años.

«Todos esperamos que pasen muchos años antes de volver a vivir una situación como la de 2020 y 2021», concluyó.

 

Mientras tanto, el seguimiento del Pacífico, de la atmósfera y de las lluvias sobre la Cuenca del Plata continuará siendo una de las variables más observadas por el sector naviero regional. De su evolución dependerá, en gran medida, el comportamiento futuro de la Hidrovía Paraguay-Paraná y las condiciones de navegabilidad durante los próximos meses.

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