Por Diego Florentin – Paraguay Fluvial
La entrada en vigencia de la Ley N.º 7363/2025, que reemplaza el marco legal anterior (Ley N.º 6319), marca un punto de inflexión para la industria paraguaya de los biocombustibles. La nueva normativa deja atrás el límite fijo del 5% de mezcla de biodiésel y establece un rango que va del 5% al 20%, otorgando al Ministerio de Industria y Comercio (MIC) la facultad de definir el porcentaje efectivo de incorporación de biodiésel al diésel fósil.
Mediante una resolución emitida hace un mes, el MIC fijó una mezcla obligatoria de entre 8% y 10%, constituyendo el primer paso de una política orientada a fortalecer la soberanía energética, agregar valor a la producción nacional y reducir la dependencia de combustibles importados.
Un cambio de paradigma
El presidente de la Cámara Paraguaya de Biocombustibles (BIOCAP), Massimiliano Corsi, sostiene que la nueva legislación representa mucho más que un simple ajuste técnico.

Según explicó en entrevista concedida a Paraguay Fluvial, durante años la industria permaneció prácticamente estancada debido a la limitación legal del 5%, que impedía proyectar nuevas inversiones y ampliar la capacidad productiva.
Con la nueva normativa, el sector cuenta por primera vez con un horizonte de crecimiento, sujeto a las condiciones del mercado y a las decisiones regulatorias del MIC.
Desmitificando el biodiésel
Uno de los principales puntos abordados por Corsi fue la preocupación instalada en algunos sectores respecto a un supuesto impacto negativo del biodiésel sobre los motores.
El titular de BIOCAP afirmó que no existen evidencias que demuestren que mezclas del 8% al 10% generen daños mecánicos cuando se aplican correctamente las buenas prácticas de almacenamiento, limpieza de tanques y manejo de combustibles.

Como ejemplo recordó que:
- Brasil utiliza actualmente una mezcla cercana al 15% de biodiésel.
- Argentina mantuvo durante años mezclas del 10% y actualmente trabaja con aproximadamente 7,5%.
- Diversos estados de Estados Unidos emplean porcentajes aún mayores.
Miles de camiones paraguayos cargan combustible diariamente en Brasil sin que ello represente inconvenientes para sus motores.
Industrializar la soja y generar valor agregado
Otro de los grandes beneficios señalados por BIOCAP es la posibilidad de fortalecer la industrialización nacional.
Actualmente Paraguay produce alrededor de 12 millones de toneladas de soja, pero apenas industrializa cerca del 40% al 45% de su capacidad de molienda.
El resto de la producción sale principalmente hacia Argentina, donde se procesa y posteriormente es exportada como producto con mayor valor agregado.
Una mayor demanda de biodiésel permitiría:
- aumentar el procesamiento interno de soja;
- fortalecer la industria aceitera;
- generar nuevos empleos;
- incrementar las inversiones industriales;
- mantener mayor cantidad de divisas dentro del país.
El aceite utilizado para fabricar biodiésel constituye una materia prima disponible gracias al procesamiento de la soja, cuya principal demanda internacional continúa siendo la harina proteica destinada a alimentación animal.
Ahorro de divisas y seguridad energética
BIOCAP destaca que durante el último año el sector de biocombustibles movilizó aproximadamente USD 600 millones, recursos que representan un importante ahorro en importaciones de combustibles fósiles.
En un contexto internacional marcado por conflictos geopolíticos y volatilidad del mercado petrolero, disponer de producción nacional significa reducir la exposición a eventuales interrupciones del suministro y a fuertes variaciones internacionales de precios.
Más que una alternativa ambiental, el biodiésel comienza a consolidarse como un componente estratégico de la seguridad energética paraguaya.
Impacto para la industria naviera y el transporte fluvial
La incorporación progresiva de mayores porcentajes de biodiésel también abre una oportunidad para el sector naviero paraguayo, uno de los principales consumidores de combustibles diésel del país.
La marina mercante paraguaya, considerada la tercera mayor flota fluvial del mundo en cantidad de barcazas, mueve millones de toneladas de cargas agrícolas, minerales, combustibles y productos industriales a través de la Hidrovía Paraguay-Paraná.
La utilización creciente de biodiésel permitiría:
- reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO₂) de remolcadores y embarcaciones fluviales;
- disminuir emisiones de material particulado y otros contaminantes;
- mejorar la huella ambiental de las exportaciones paraguayas;
- fortalecer el cumplimiento de estándares internacionales de sostenibilidad;
- responder a las crecientes exigencias ambientales de armadores, cargadores y mercados internacionales.
Una ventaja competitiva para las exportaciones
La tendencia mundial avanza hacia cadenas logísticas con menor huella de carbono.
Los principales compradores internacionales comienzan a exigir información ambiental sobre el transporte utilizado durante toda la cadena de suministro.
En ese escenario, Paraguay podría ofrecer un diferencial competitivo:
- soja transportada con menor intensidad de carbono;
- minerales movilizados mediante combustibles renovables;
- biocombustibles producidos localmente;
- una logística fluvial alineada con los objetivos globales de descarbonización.
Esto adquiere especial relevancia considerando que Europa y otros mercados ya incorporan mecanismos que premian productos con menores emisiones durante su producción y transporte.
Descarbonizar toda la cadena de valor
El potencial del biodiésel no termina en el combustible utilizado por los vehículos terrestres.
Su incorporación puede extenderse progresivamente a toda la cadena logística:
- cosechadoras y maquinaria agrícola;
- transporte terrestre de granos;
- plantas aceiteras;
- transporte ferroviario;
- remolcadores de empuje;
- embarcaciones auxiliares;
- logística portuaria;
- equipos de manipulación de cargas.
Cada etapa que sustituya parcialmente combustibles fósiles por biodiésel contribuye a disminuir las emisiones totales de CO₂ del proceso productivo.
El desafío: diálogo y buenas prácticas
Desde BIOCAP reconocen que el crecimiento del sector exige adaptar normas técnicas, fortalecer protocolos de almacenamiento y modernizar procedimientos operativos.
Por ello, el gremio impulsa mesas de trabajo junto al Ministerio de Industria y Comercio, importadores, distribuidores y demás actores del mercado.
El objetivo es construir una transición ordenada basada en información técnica, evitando la desinformación y priorizando la seguridad operativa.
Una oportunidad para el Paraguay
Para Massimiliano Corsi, el país tiene hoy la posibilidad de aprovechar una combinación difícil de encontrar en otras economías: abundante producción agrícola, capacidad industrial instalada, disponibilidad de materia prima y creciente demanda internacional de energías renovables.
Más allá del incremento del porcentaje de mezcla, la nueva legislación representa una oportunidad para consolidar un modelo de desarrollo basado en mayor industrialización, generación de empleo, ahorro de divisas y fortalecimiento de la competitividad logística.
Si esta estrategia logra extenderse también al transporte fluvial y marítimo, Paraguay no solo avanzará hacia una mayor soberanía energética, sino que también podrá posicionarse como un referente regional en logística sostenible, aportando a la reducción de emisiones de dióxido de carbono y agregando valor ambiental a toda su cadena exportadora.








