El director de Meteorología e Hidrología, Eduardo Mingo, trazó en conversación con Paraguay Fluvial por 1140 AM un amplio panorama meteorológico e hidrológico para los próximos días. Anticipó fuertes variaciones de temperatura coincidentes con las actividades del Rally Mundial, la posibilidad de que la denominada tormenta de Santa Rosa se manifieste hacia el último fin de semana de agosto y explicó que El Niño ya está presente, aunque todavía existe una elevada incertidumbre respecto a la magnitud de sus impactos. En materia hidrológica, destacó el marcado contraste entre las cuencas de los ríos Paraguay y Paraná.
La última parte de agosto se presenta con un escenario meteorológico altamente variable en Paraguay. El país pasará de jornadas frías y frescas a un marcado aumento de las temperaturas para posteriormente enfrentar la posibilidad de lluvias y tormentas hacia el cierre del mes.
Así lo explicó Eduardo Mingo, director de la Dirección de Meteorología e Hidrología (DMH), durante una entrevista con Paraguay Fluvial por 1140 AM, en la que abordó las condiciones previstas para los próximos días, especialmente ante las actividades vinculadas al Rally Mundial, además de analizar la evolución de El Niño y el comportamiento hidrometeorológico de las cuencas de los ríos Paraguay y Paraná.
Los pronósticos oficiales disponibles este jueves 20 de agosto coinciden, al menos para el corto plazo, con un ambiente frío a fresco y una posterior recuperación de las temperaturas. Para Asunción, por ejemplo, Meteorología pronostica mínimas de 8 °C el viernes y 11 °C el sábado, con máximas que ascenderían a 22 y 23 °C, respectivamente. En Encarnación, punto particularmente relevante por las actividades previstas en Itapúa, se esperan amaneceres fríos durante los próximos días.

Del frío al calor y nuevamente a las tormentas
Mingo señaló que el ambiente fresco a frío seguirá siendo una constante durante varios días, incluso durante el fin de semana y los primeros días de la próxima semana.
El cambio más importante comenzaría a observarse desde el miércoles 26. Si bien el amanecer todavía podría presentarse frío, posteriormente se produciría un aumento de temperatura y humedad, acompañado por el giro de los vientos hacia el sector noreste.
Este escenario podría dar paso a jornadas considerablemente más calurosas durante el jueves 27, viernes 28 e incluso parte del sábado 29.

La atención, sin embargo, estará puesta en lo que podría ocurrir desde la tarde y noche del sábado, especialmente en el sur del país.
Según explicó Mingo, los análisis preliminares muestran la posibilidad de que hacia ese momento comience a manifestarse la tradicional tormenta de Santa Rosa, con lluvias y tormentas inicialmente sobre el sur de la Región Oriental.
El sistema posteriormente podría estar acompañado por un viento sur sostenido durante el domingo 30, generando nuevamente un ambiente fresco, cielo cubierto, lloviznas y precipitaciones intermitentes.
Itapúa aparece como una de las zonas que deberá ser especialmente monitoreada, considerando además la realización de las actividades vinculadas al Rally Mundial.
Mingo aclaró, no obstante, que todavía es prematuro determinar la intensidad que podría alcanzar este episodio.
“Cuando estemos un poco más próximos seguramente vamos a tener una novedad”, explicó, remarcando que el escenario deberá actualizarse a medida que se acerque la fecha.
El Niño ya está presente
Otro de los puntos centrales de la entrevista fue la evolución de El Niño.
Mingo buscó despejar una confusión frecuente: Paraguay no está esperando la llegada del fenómeno, porque El Niño ya está presente. La cuestión que todavía permanece abierta es cuándo y con qué intensidad comenzarán a sentirse plenamente sus efectos sobre nuestro territorio y las cuencas hidrográficas de interés para el país.
El director de Meteorología explicó que el fenómeno se origina a partir de un calentamiento anormal de las aguas del Pacífico tropical. Posteriormente, esa energía comienza a interactuar con la atmósfera y sus efectos se distribuyen hacia diferentes regiones mediante las denominadas teleconexiones.
Por esa razón, la presencia de El Niño en el Pacífico no significa que automáticamente Paraguay deba registrar lluvias extraordinarias.
“El Niño ya está. Ahora, el impacto que se retrase, enhorabuena”, sostuvo Mingo.
Para el especialista, incluso la marcada variabilidad térmica registrada durante este invierno podría formar parte de las primeras manifestaciones de ese nuevo escenario atmosférico.
Agosto ya deja lluvias por encima de lo normal en algunas regiones
Aunque todavía no se produjo un impacto generalizado sobre todo el territorio paraguayo, Mingo señaló que existen zonas donde las precipitaciones de agosto ya superan los valores considerados normales.
Uno de los casos mencionados corresponde a Alto Paraguay, donde determinados registros mostraban alrededor de 60 milímetros por encima de lo habitual.
Una situación similar se observa en sectores de Boquerón y Mariscal Estigarribia, con superávits cercanos a 50 milímetros durante agosto.
También mencionó registros superiores a los normales en otros puntos del territorio: aproximadamente 23 milímetros adicionales en la zona de Silvio Pettirossi y San Pedro, mientras que Concepción registraba alrededor de 25 milímetros por encima de sus valores habituales.
Sin embargo, la distribución de las lluvias continúa siendo irregular. Localidades como Coronel Oviedo y Minga Guazú todavía presentan valores inferiores a los normales.
Esta disparidad constituye precisamente uno de los elementos que caracterizan al escenario actual: El Niño está presente, pero sus impactos no se están distribuyendo de manera uniforme sobre Paraguay.
“No hay que manejarse con falsos profetas”
Mingo también hizo un llamado a evitar conclusiones anticipadas sobre las consecuencias que El Niño podría tener durante los próximos meses.
Según explicó, actualmente no existe suficiente certeza científica como para afirmar dónde se concentrarán las mayores precipitaciones o qué cuencas recibirán determinados volúmenes de agua.
En ese sentido, cuestionó las afirmaciones categóricas que anticipan lluvias extraordinarias sobre puntos específicos o ascensos determinados del río Paraguay.
“No hay todavía ningún simulador atmosférico” que permita establecer con semejante precisión esos impactos, señaló.
El mensaje central, según Mingo, debe pasar por dos premisas: mantener una vigilancia permanente y manejar la ansiedad ante un fenómeno cuya evolución todavía contiene importantes márgenes de incertidumbre.
La propia DMH mantiene modelos climáticos y productos probabilísticos para analizar anomalías de precipitación y temperatura durante agosto y septiembre, además de actualizar periódicamente sus pronósticos hidrológicos.
Dos cuencas con comportamientos diferentes
La entrevista también permitió trasladar el análisis desde la meteorología hacia un punto particularmente sensible para la navegación y la logística regional: el comportamiento de las cuencas de los ríos Paraguay y Paraná.
Mientras sectores vinculados a la cuenca del Paraná vienen recibiendo precipitaciones importantes, la cuenca del Paraguay continúa mostrando déficits que se reflejan directamente en los niveles hidrométricos.
La DMH mantiene una red de estaciones cuyos registros son actualizados diariamente para monitorear los ríos Paraguay y Paraná, entre otros cursos de agua. Los datos recientes muestran, por ejemplo, una tendencia descendente en Fuerte Olimpo: el río Paraguay pasó de 4,13 metros el 8 de agosto a 4,03 metros el día 18.
Mingo destacó que, al comparar la situación actual con otros episodios históricos fuertes de El Niño —como 1982-83, 1997-98, 2015 o 2023-24— existe una diferencia considerable en los niveles del río Paraguay.
Según explicó durante la entrevista, el nivel actual se encuentra aproximadamente cuatro metros por debajo de situaciones comparables registradas para esta misma época durante otros eventos de El Niño.
Como referencia, señaló valores cercanos a 1,40 metros, frente a escenarios históricos en los que, a esta altura del año, el río ya se encontraba alrededor de los cuatro metros y medio o cinco metros.
Ese punto representa una diferencia importante: aunque El Niño presenta características fuertes y existe expectativa sobre un eventual incremento de las precipitaciones, el río Paraguay parte actualmente de niveles considerablemente bajos.
La gran incógnita: dónde habrá mayor volumen de lluvias
Para el sector fluvial, esta será probablemente una de las variables más importantes de los próximos meses.
No bastará con que El Niño genere mayores precipitaciones sobre Paraguay o la región. Será determinante dónde, cuánto y durante cuánto tiempo llueva, especialmente dentro de las áreas que alimentan las cuencas de los ríos Paraguay y Paraná.
Paraguay ya comienza a observar precipitaciones superiores a las normales en determinados sectores, mientras otros mantienen déficit. El Paraná recibe importantes aportes y el río Paraguay permanece en niveles relativamente bajos.
La recomendación de Mingo es evitar predicciones extremas y seguir los datos. Porque el fenómeno ya está presente; lo que todavía no puede establecerse con certeza es la magnitud, distribución y duración de su impacto sobre Paraguay y, particularmente, sobre sus principales cuencas hidrográficas.








