Enrique Guardo, representante de la Comisión Mixta del Río Paraná (COMIP), destacó la reactivación del debate sobre el proyecto hidroeléctrico Corpus entre Paraguay y Argentina. La iniciativa contempla un nuevo emplazamiento, una inversión estimada de al menos US$ 5.000 millones y participación del capital privado. Al mismo tiempo, resaltó la consolidación del Grupo Encarnación como espacio binacional para impulsar mejoras concretas en la navegabilidad del río Paraná.
El histórico proyecto hidroeléctrico Corpus vuelve a ocupar un lugar relevante dentro de la agenda energética y de integración entre Paraguay y Argentina.
En entrevista con Paraguay Fluvial – PFL Media, Enrique Guardo, de la Comisión Mixta del Río Paraná (COMIP), explicó que la iniciativa, cuyos antecedentes se remontan a la década de 1970, está siendo nuevamente analizada bajo condiciones técnicas, ambientales, económicas y sociales diferentes a las consideradas décadas atrás.
El proyecto original fue sometido a consulta popular en la provincia argentina de Misiones hace más de 30 años. Según Guardo, aquel proceso se produjo en un contexto muy distinto al actual, tanto por el nivel de información disponible como por el conocimiento existente entonces sobre grandes emprendimientos hidroeléctricos.

Hoy, sostuvo, la discusión debe necesariamente incorporar una fuerte participación ciudadana y nuevos estándares ambientales.
Un nuevo emplazamiento con menor afectación territorial
Una de las modificaciones más importantes señaladas por Guardo es el análisis de un emplazamiento ubicado aproximadamente 60 kilómetros aguas arriba de Corpus.
Según explicó, esta alternativa permitiría disminuir aproximadamente en un 50% la afectación territorial respecto de planteamientos anteriores.

Además, aseguró que el proyecto tendría dimensiones considerablemente menores que Yacyretá, pero podría alcanzar niveles comparables de generación energética.
“Siendo una represa nueve veces más chica que Yacyretá, generaría la misma energía que Yacyretá”, afirmó Guardo.
El planteamiento contempla además la incorporación de nuevos criterios ambientales y soluciones basadas en la naturaleza, junto con planes específicos de gestión de los impactos que pueda producir la infraestructura.
Para la COMIP, uno de los pasos fundamentales será precisamente actualizar y poner a disposición de la sociedad la información técnica necesaria para que el debate pueda desarrollarse sobre bases actuales.
Participación ciudadana y licencia social
Guardo consideró que un emprendimiento binacional de esta magnitud difícilmente pueda avanzar sin participación ciudadana.
Recordó que, además de las disposiciones provinciales surgidas posteriormente al antiguo plebiscito, durante las últimas décadas se fortaleció el marco internacional relacionado con participación pública y cuestiones ambientales.
En ese escenario, sostuvo que eventualmente deberá existir un nuevo mecanismo de consulta en Misiones.
“Creemos que es momento de poner en valor un proyecto de estas características y que luego decida el soberano”, expresó.
COMIP se encuentra desarrollando actividades de divulgación y análisis en Misiones, incluyendo encuentros con sectores académicos, profesionales y empresariales. Entre ellos mencionó al Consejo Profesional de Ingenieros, la Universidad Nacional de Misiones, la Confederación Económica y diferentes cámaras empresariales.
El objetivo, explicó, es estudiar el proyecto y generar información para que la ciudadanía pueda evaluar sus implicancias.
Inversión estimada: al menos US$ 5.000 millones
Otro de los puntos centrales es la dimensión económica.
De acuerdo con las estimaciones mencionadas por Guardo, Corpus requeriría una inversión mínima cercana a los US$ 5.000 millones.
El proyecto presenta diferentes niveles de desarrollo técnico. Parte de los estudios relacionados con la obra civil, generación eléctrica y equipamiento provienen de los trabajos realizados sobre el proyecto anterior y se encuentran en una instancia avanzada de factibilidad.
Paralelamente, existen estudios ambientales desarrollados entre 2000 y 2003 y posteriormente actualizados alrededor de 2020, que servirían como base para profundizar la evaluación de impactos y desarrollar futuros planes de gestión.
Guardo indicó además que las estimaciones manejadas para el emprendimiento arrojan una tasa interna de retorno superior al 11% o 12%, lo que, a su criterio, podría convertirlo en una infraestructura atractiva para inversores internacionales.
Capital privado y una posible concesión
Ante la magnitud de los recursos necesarios, COMIP considera que el capital privado podría desempeñar un papel determinante.
Guardo señaló que eventualmente podría analizarse un esquema de concesión para la construcción y operación de la central, con horizontes que podrían ubicarse entre 20 y 30 años.
Esto permitiría movilizar capital para la ejecución de la infraestructura y, paralelamente, generar ingresos mediante cánones y regalías para las partes involucradas.
Sin embargo, enfatizó que cualquier discusión sobre inversores deberá producirse después de resolver una cuestión fundamental: la licencia social.
Para Guardo, ningún inversor estaría dispuesto a comprometer miles de millones de dólares sin contar previamente con las condiciones políticas, jurídicas y sociales necesarias para garantizar la viabilidad del emprendimiento.
El Grupo Encarnación consolida una agenda concreta para el Paraná
Durante la entrevista, Guardo también realizó un balance del VIII Plenario del Grupo Encarnación, desarrollado en San Juan del Paraná, departamento de Itapúa.
Destacó especialmente la evolución experimentada por este espacio binacional desde sus primeras reuniones, realizadas alrededor de 2018-2019.
En aquellos encuentros iniciales, recordó, buena parte de las jornadas estaba destinada al denominado “micrófono abierto”, donde los diferentes actores exponían necesidades, críticas y propuestas relacionadas con la navegación.
Con el paso de los años, esa dinámica fue transformándose.
Actualmente, sostuvo, las reuniones cuentan con una agenda técnica mucho más estructurada, sustentada en relevamientos de la traza, identificación de pasos críticos, proyectos de intervención y mecanismos de cooperación entre el sector público y privado.
Guardo destacó particularmente la participación del sector privado paraguayo en las mejoras desarrolladas durante los últimos años.
Mencionó el trabajo impulsado por CATERPPA, que viene realizando aportes sostenidos para el mantenimiento y mejoramiento de la navegación.
También señaló la existencia de una iniciativa presentada por CAFyM para avanzar en la remoción de determinados pasos caracterizados por la presencia de fondos duros.
A estas iniciativas se suma el programa Ruta del Granero del Sur, vinculado al Banco Mundial y presentado durante el encuentro por representantes del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones de Paraguay, dentro del cual podrían existir alternativas de financiamiento para proyectos relacionados con el mejoramiento de la vía navegable.
La agenda incluye además avances administrativos y tecnológicos, entre ellos la digitalización de procedimientos y formularios relacionados con autorizaciones para trabajos sobre el río.
El objetivo final es avanzar hacia un reglamento integral para el tramo compartido del Paraná, simplificando procedimientos y generando mayor previsibilidad para quienes utilizan la vía navegable.
Una reunión con fuerte representación binacional
El VIII Plenario reunió aproximadamente a 150 a 160 participantes provenientes de Paraguay y Argentina.
Entre las autoridades mencionadas por Guardo estuvieron representantes de la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP), la Cancillería paraguaya, legisladores nacionales y autoridades argentinas, incluyendo representantes diplomáticos y autoridades provinciales de Corrientes y Misiones.
También participaron representantes de armadores, productores, terminales portuarias y empresas vinculadas con la actividad fluvial.
Guardo destacó particularmente un fenómeno que comienza a consolidarse: una participación cada vez mayor del sector privado argentino dentro del Grupo Encarnación.
La presencia conjunta de autoridades, empresas, productores, puertos y organizaciones vinculadas con la navegación refleja, según sostuvo, la maduración de un espacio que pasó de identificar problemas a trabajar sobre proyectos concretos.
Energía y navegación: dos ejes estratégicos del Paraná
La reactivación del debate sobre Corpus y la consolidación del Grupo Encarnación colocan nuevamente al río Paraná como un eje estratégico de integración entre Paraguay y Argentina.
Por un lado, Corpus representa la posibilidad de incorporar una infraestructura hidroeléctrica binacional de gran escala, movilizando miles de millones de dólares en inversiones y generando nuevas capacidades energéticas.
Por otro, el trabajo sobre la vía navegable apunta a resolver necesidades mucho más inmediatas vinculadas con dragados, remoción de fondos duros, procedimientos administrativos, seguridad y previsibilidad para el transporte fluvial.
Para Guardo, el camino recorrido durante los últimos años demuestra que la articulación entre los Estados, las provincias, el sector privado y los usuarios del río puede traducirse en resultados concretos.
El próximo gran desafío será determinar hasta dónde puede avanzar Corpus bajo las nuevas condiciones técnicas y ambientales y, fundamentalmente, cuál será la decisión de la ciudadanía respecto de un proyecto que, más de tres décadas después de su primer gran debate público, vuelve a instalarse en la agenda estratégica de Paraguay y Argentina.








