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El Niño ya impacta en la Cuenca del Plata: prevén mayor actividad de lluvias hacia fin de año

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El Ing. Juan Borus, del Instituto Nacional del Agua (INA) de Argentina, advirtió que el fenómeno de El Niño ya está teniendo efectos sobre la región desde julio. Las mayores lluvias tenderían a concentrarse hacia noviembre y diciembre en el este y sur de la Cuenca del Plata, con posibles efectos sobre los niveles de los ríos Paraná y Paraguay. El comportamiento durante el verano y el otoño de 2027 deberá seguirse con especial atención.

El fenómeno de El Niño ya está presente y sus efectos comenzaron a manifestarse en la Cuenca del Plata desde la segunda semana de julio, según explicó el Ing. Juan Borus, especialista del Instituto Nacional del Agua (INA), durante una entrevista con Paraguay Fluvial.

Borus señaló que la distribución espacial y temporal de las precipitaciones, así como su intensidad, guarda una estrecha relación con el evento que actualmente se encuentra en desarrollo.

“No es que tenemos que esperar al Niño, sino que el Niño ya lo tenemos aquí”, afirmó.

Las lluvias comenzaron concentrándose hacia el este

Según explicó el especialista, durante julio comenzó a despejarse una de las principales incógnitas: cuál sería la región de la Cuenca del Plata que recibiría con mayor intensidad los efectos del fenómeno.

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Inicialmente, las señales se concentraron sobre el tercio este de la cuenca, especialmente en la cuenca del río Uruguay, el río Iguazú y sectores de las altas cuencas del Paraná.

Sin embargo, Borus aclaró que el escenario continúa evolucionando y que las perspectivas actuales muestran que la zona preferencial de precipitaciones podría ir modificándose.

El consenso que comienza a observarse entre los distintos centros de monitoreo climático apunta a una mayor actividad sobre lo que técnicamente se denomina “región de respuesta hidrológica rápida”.

Esta zona comprende principalmente el sudeste y sur del Paraguay, incluyendo la cuenca del río Tebicuary, además de sectores del este de Formosa y Chaco, Misiones, la cuenca del Iguazú, áreas de aporte directo a Itaipú y la alta cuenca del río Uruguay.

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En contraste, las perspectivas no muestran, por ahora, precipitaciones particularmente significativas sobre gran parte de la cuenca alta y media del río Paraguay.

Noviembre y diciembre, meses a seguir de cerca

De acuerdo con Borus, la mayor actividad podría concentrarse especialmente durante el último bimestre del año.

“En principio queda la idea de que esa actividad va a estar concentrada entre noviembre y diciembre”, explicó.

Este comportamiento podría tener consecuencias directas sobre el río Paraná. El especialista considera probable que el curso pase de condiciones de aguas medias —e incluso medias bajas en determinados momentos— hacia un escenario de aguas altas, aunque de manera acotada.

“No espero una gran cosa por ahora, por lo menos en ese último bimestre de este año”, puntualizó.

Una eventual recuperación del Paraná también podría generar un efecto de remanso sobre el Paraguay inferior. No obstante, Borus señaló que este último continuaría condicionado por una situación que actualmente no resulta favorable para la navegación fluvial.

El verano de 2027 también estará bajo observación

Los efectos de El Niño no terminarían necesariamente con diciembre. Borus indicó que existen razones para considerar que sus consecuencias podrían sentirse durante todo el verano.

Esto implica que enero y febrero de 2027 podrían presentar una evolución de los grandes ríos de la Cuenca del Plata diferente de los comportamientos promedio que muestran las estadísticas históricas.

El especialista remarcó que actualmente los antecedentes estadísticos deben utilizarse con cautela, debido tanto a la variabilidad climática como a las características particulares del actual evento de El Niño.

Temperaturas, vientos y precipitaciones vienen mostrando situaciones que, en algunos casos, se apartan de los patrones históricos.

El máximo calentamiento llegaría entre octubre y noviembre

Borus también hizo referencia a las perspectivas de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) respecto de la evolución del calentamiento del Pacífico ecuatorial.

Según explicó, el máximo calentamiento en la denominada región Niño 3.4 —una de las principales referencias para evaluar la intensidad y los efectos globales del fenómeno— estaría previsto hacia finales de octubre o comienzos de noviembre.

Posteriormente comenzaría un lento proceso de retorno hacia condiciones térmicas normales.

Sin embargo, esto no significa que los impactos regionales desaparezcan inmediatamente.

“Los efectos a nuestra región hay que esperarlos no solamente en noviembre o diciembre, sino un poquito más”, señaló.

La gran incógnita: el otoño de 2027

Uno de los puntos que Borus considera necesario seguir de cerca es lo que podría ocurrir durante el otoño próximo.

El especialista recordó que determinados eventos fuertes de El Niño registrados anteriormente presentaron una nueva manifestación o “remezón” durante el otoño posterior a su máximo desarrollo.

Aclaró, no obstante, que actualmente no existe un pronóstico que permita afirmar que esto ocurrirá en 2027.

“Está muy lejos de ser un pronóstico, ni remotamente. Es un tema importante a tener en cuenta nada más e ir viéndolo y siguiéndolo”, enfatizó.

La cuestión resulta especialmente relevante para el río Paraguay, debido a que el otoño constituye un periodo de intensa actividad fluvial

Un aumento de las precipitaciones podría inicialmente favorecer los niveles y mejorar las condiciones de navegación. Pero lluvias excesivas y crecidas de mayor magnitud también podrían terminar provocando dificultades operativas y afectando la logística portuaria.

El río Paraguay, por ahora fuera del núcleo principal de lluvias

El escenario con mayor consenso hasta finales de año mantiene a buena parte de la cuenca del río Paraguay fuera del área donde se esperan los eventos más importantes.

Para Paraguay, los efectos podrían sentirse especialmente sobre la cuenca del Tebicuary y eventualmente en sectores próximos a Asunción.

Las mayores precipitaciones, sin embargo, continuarían concentrándose sobre Misiones, la cuenca del Iguazú, el área de aporte directo a Itaipú y la alta cuenca del río Uruguay.

Esto significa que la evolución hidrológica de los distintos ríos de la Cuenca del Plata podría ser muy desigual.

Borus pide cautela ante información meteorológica en internet

Finalmente, el especialista hizo especial énfasis en la necesidad de recurrir a información oficial y a profesionales meteorológicos e hidrológicos para interpretar la evolución de El Niño.

La enorme cantidad de información disponible actualmente en internet, explicó, no significa necesariamente que todos los datos puedan interpretarse directamente como pronósticos válidos para Paraguay o la Cuenca del Plata.

Borus recomendó que la información internacional sea analizada y contextualizada por los organismos y profesionales especializados de la región.

El mensaje central es, por tanto, de seguimiento y cautela: El Niño ya está actuando sobre la Cuenca del Plata, pero todavía existen incertidumbres importantes respecto de la distribución de las lluvias y, especialmente, sobre la evolución que podrían experimentar los grandes ríos durante el verano y el otoño de 2027.

Para el sector fluvial, la atención estará puesta principalmente en el comportamiento del Paraná y del Paraguay, donde una recuperación de niveles podría representar un alivio para la navegación, mientras que un escenario de precipitaciones excesivas podría generar nuevos desafíos para las operaciones y la logística portuaria.

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