Gisela González, maquinista naval argentina con una extensa trayectoria profesional, brindó un duro testimonio en Paraguay Fluvial, por la 1140 AM Central Radio. Denunció haber atravesado situaciones de violencia de género, hostigamiento laboral, aislamiento, manipulación psicológica y episodios de índole sexual mientras se desempeñaba como jefa de máquinas de una embarcación en San Pedro, provincia de Buenos Aires. Según relató, actualmente cuenta con una medida cautelar a su favor y reclama que las autoridades avancen con su caso.
Gisela González desarrolló buena parte de su vida profesional a bordo. Trabajó en buques pesqueros, remolcadores, areneros, lanchas de prácticos y dragas, e incluso llevó su experiencia profesional a Estados Unidos, donde realizó tareas de mantenimiento y reparación de embarcaciones deportivas.
En diálogo con Paraguay Fluvial, González explicó que durante gran parte de su trayectoria fue la única mujer entre tripulaciones integradas por hombres.
“Siempre en todas las embarcaciones fui la única mujer”, recordó durante la entrevista, al describir una profesión en la que debió abrirse camino en un ambiente históricamente masculinizado.

Sin embargo, el relato cambió de tono cuando fue consultada sobre su última experiencia laboral a bordo.
“No me permitía bajar a la máquina”
González afirmó que los hechos comenzaron en junio de 2025, cuando fue convocada para trabajar como jefa de máquinas en el buque Madre Selva, en la zona de San Pedro, Buenos Aires.
Según su testimonio, pese a haber sido embarcada profesionalmente como maquinista, no se le permitía desempeñar las funciones correspondientes a su cargo.

La entrevistada identificó al capitán y empresario Franco Luján Torres como la persona a quien atribuye los hechos denunciados.
De acuerdo con González, otra persona realizaba las tareas correspondientes a máquinas mientras ella era destinada a otras actividades.
“A mí no me dejaba desarrollar mi actividad, mi profesión en la sala de máquinas. Me tenía limpiando, cocinando, siempre adentro; me aislaba de mis compañeros”, relató.
También sostuvo que llegó a recibir instrucciones para timonear la embarcación pese a que esa no era su función ni el área profesional para la cual se encontraba preparada.
González aseguró que manifestó en reiteradas oportunidades su intención de abandonar el trabajo, pero que comenzó entonces un proceso que describe como manipulación y presión psicológica.
Según su relato, se utilizaba su situación económica y familiar para condicionarla.
La trabajadora es madre de dos hijos, de 12 y 9 años.
Una relación que, según denuncia, derivó en violencia
Durante la entrevista, González explicó que entre ella y el hombre señalado comenzó inicialmente una relación íntima consentida. Sin embargo, aseguró que la situación posteriormente cambió cuando decidió ponerle fin.
Su denuncia adquiere particular gravedad en este punto.
González afirmó que, durante los últimos meses, habría sido sometida a encuentros sexuales contra su voluntad, aprovechando —según su testimonio— momentos en los que otros integrantes de la tripulación abandonaban la embarcación y ella permanecía sola a bordo.
Se trata de una de las acusaciones más graves realizadas durante la entrevista y corresponde a las autoridades competentes determinar responsabilidades en el marco de las actuaciones judiciales que pudieran encontrarse en curso.
“Usaba todo eso contra mí”
La maquinista describió además un contexto de dependencia económica y presión laboral.
Aseguró que cuando intentaba alejarse se le recordaban sus obligaciones económicas, el alquiler de su vivienda y la necesidad de mantener a sus hijos.
“Me decía: ‘Si te vas de acá, ¿dónde vas a conseguir trabajo? ¿Quién te va a emplear?», recordó González.
La entrevistada considera que esa situación terminó convirtiéndose en una herramienta de manipulación que dificultó durante meses su salida del entorno que hoy denuncia.
También señaló que otros integrantes de la tripulación habrían presenciado diferentes situaciones de maltrato o, al menos, tendrían conocimiento del comportamiento que describe.
El 9 de julio y el intento de acudir a Prefectura
González situó el 9 de julio como un punto de quiebre.
Según contó a Paraguay Fluvial, ese día acudió a una dependencia de la Prefectura Naval Argentina con la intención de dejar constancia de su desembarco y realizar una exposición.
De acuerdo exclusivamente con su versión, no pudo concretar en ese momento la exposición que pretendía efectuar.
La trabajadora relató que la situación le produjo un estado de shock y que decidió abandonar San Pedro y regresar a Buenos Aires, donde se sentía más segura y podía estar cerca de su entorno familiar.
Posteriormente buscó asesoramiento legal.
Denuncia que haber sido localizada en otro empleo
Tras abandonar aquella embarcación, González intentó retomar su actividad profesional en Paraná, Entre Ríos.
Sin embargo, afirmó que permaneció apenas cuatro días en el nuevo puesto.
Según su testimonio, el hombre al que denuncia habría logrado conocer dónde se encontraba trabajando y habría amenazado con contactar a su nueva empleadora.
González asegura que posteriormente fue desembarcada y no volvió a ser convocada por esa empresa.
La entrevistada manifestó que este episodio profundizó su temor y considera que actualmente su libertad para volver a trabajar en el sector se encuentra seriamente afectada.
Una medida cautelar y un reclamo de respuestas
González aseguró durante la entrevista que existe actualmente una medida cautelar a su favor que impediría al denunciado acercarse a su domicilio y establecería restricciones respecto del contacto entre ambos.
Sin embargo, cuestionó que, según su conocimiento, el hombre continúa desarrollando actividades laborales.
La maquinista señaló además que su representación legal avanzó inicialmente mediante intimaciones, cartas documento y telegramas, y que busca continuar las actuaciones correspondientes ante las autoridades laborales.
También formuló durante la entrevista otras acusaciones de carácter laboral, tributario y administrativo contra el empresario y su actividad comercial. Al no contar este medio, al momento de esta publicación, con documentación independiente suficiente para verificar dichas afirmaciones, Paraguay Fluvial las presenta exclusivamente como parte del testimonio y las denuncias realizadas por González, y no como hechos acreditados.
“No tengo libertad laboral”
El impacto que describe González va mucho más allá de haber perdido un puesto de trabajo.
Actualmente se encuentra sin empleo y manifestó atravesar una situación económica particularmente difícil mientras sostiene a sus dos hijos.
También relató consecuencias emocionales derivadas de lo vivido y aseguró sentir temor de salir sola o permanecer únicamente con sus hijos durante determinados momentos.
Durante la entrevista expresó preocupación por su seguridad personal y por la posibilidad de volver a ejercer normalmente su profesión.
“No puedo tener libertad laboral”, manifestó.
Su pedido central es que las instituciones competentes investiguen lo sucedido, determinen responsabilidades y adopten las medidas necesarias para garantizar su seguridad y su posibilidad de volver a trabajar.
Un testimonio que pone el foco sobre la violencia a bordo
El caso relatado por Gisela González vuelve a colocar sobre la mesa una problemática particularmente sensible dentro del ámbito marítimo y fluvial: las condiciones en las que las mujeres desarrollan su actividad profesional en espacios históricamente ocupados mayoritariamente por hombres.
Las embarcaciones presentan, además, características particulares: convivencia prolongada, espacios reducidos, aislamiento geográfico, estructuras jerárquicas muy marcadas y, en determinados casos, largos períodos lejos de los entornos familiares y sociales.
Por eso, la prevención de la violencia, el acoso y cualquier forma de discriminación a bordo requiere mecanismos eficaces de denuncia y protección, así como respuestas oportunas de empresas, organizaciones laborales y autoridades.
Gisela González decidió hacer público su caso.
Lo hizo desde su experiencia como maquinista naval, trabajadora y madre, pero también con la intención de que lo ocurrido sea investigado y que otras mujeres que atraviesen situaciones similares puedan encontrar canales de protección.
Paraguay Fluvial deja expresamente abierto el espacio para el ejercicio del derecho a réplica y descargo de las personas y empresa mencionada y de las instituciones aludidas durante la entrevista.
La entrevista fue realizada en Paraguay Fluvial, por la 1140 AM Central Radio.









