El río Paraguay marca este martes 3 de noviembre 2,57 metros en Asunción y se mantiene estacionario, mientras que aguas abajo los niveles continúan elevados. El escenario sigue siendo favorable para el transporte fluvial y permite encarar el tramo final de 2026 con mejores condiciones de calado, aunque Corrientes continúa siendo el punto más sensible de la Hidrovía.
El comportamiento de los principales ríos de la región continúa ofreciendo un escenario particular para la navegación en este último tramo del año. Después de varios periodos marcados por bajantes y restricciones de calado, noviembre comienza con niveles que, en términos generales, siguen siendo favorables para la operación de la flota paraguaya.
El parte hidrométrico de la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP), correspondiente a este martes 3 de noviembre de 2026, ubica al río Paraguay en 2,57 metros en el puerto de Asunción, sin variación con relación a la medición anterior.
La estabilidad de la regla capitalina es un dato relevante. El río deja atrás, al menos por ahora, el escenario de descenso que generaba preocupación meses atrás y conserva una altura que permite desarrollar las operaciones con un margen considerablemente más cómodo que durante los periodos críticos de bajante.
El comportamiento no es uniforme a lo largo de toda la cuenca.
En el tramo norte, Bahía Negra registra 2,96 metros, con un descenso de 2 centímetros; Fuerte Olimpo, 3,10 metros, con una baja de 4 centímetros; Vallemí, 2,51 metros, retrocediendo 2 centímetros; y Concepción se ubica en 2,02 metros, también con una disminución de 2 centímetros.
Más cerca de Asunción, Antequera marca 2,06 metros y Rosario 2,37 metros, mientras que hacia el sur comienzan a observarse niveles considerablemente superiores.
Itá Enramada alcanza 3,10 metros y Villeta 3,17 metros, ambos con una suba de un centímetro. Alberdi llega a 5,64 metros, creciendo 2 centímetros, mientras que Pilar se mantiene estacionario en 6,42 metros. Humaitá, por su parte, registra 6,20 metros, aunque con un descenso de 9 centímetros.
Un río con agua suficiente para mover más carga
Desde el punto de vista logístico, el escenario sigue siendo positivo.
La recuperación registrada durante las últimas semanas permitió devolver margen operativo a los convoyes y mejorar el aprovechamiento de la capacidad de las barcazas. Para una industria en la que cada pie de calado tiene impacto directo sobre las toneladas que pueden embarcarse, disponer de mayor profundidad significa transportar más carga por viaje y reducir las limitaciones que caracterizaron los años de bajante.
Durante 2026, el sector armatorial paraguayo mantuvo como referencia una proyección cercana a 28 millones de toneladas transportadas, volumen que representaría uno de los mejores registros de la actividad. CAFYM ya venía señalando que las condiciones de navegabilidad y el movimiento de cargas permitían sostener esa expectativa.
El reciente repunte hídrico agrega ahora un elemento favorable para el último trimestre: en lugar de ingresar a noviembre con restricciones severas, buena parte de la vía navegable dispone de agua suficiente para mantener elevados niveles de aprovechamiento de bodega.
No significa que hayan desaparecido todos los riesgos. El comportamiento actual vuelve a demostrar que en la Hidrovía el problema no siempre es únicamente la falta de agua.
El Paraná muestra la otra cara de la crecida
El panorama del río Paraná merece una lectura diferente.
Según el parte de este martes, Encarnación registra 10,06 metros, cuatro centímetros menos que la jornada anterior; Carmen del Paraná alcanza 10,11 metros; Ayolas marca 5,35 metros y Panchito López 6,19 metros.
Del lado argentino, los registros continúan siendo elevados. Paso de la Patria se encuentra en 7,30 metros y Corrientes en 7,08 metros, ambos con un descenso de 6 centímetros.
Precisamente Corrientes sigue concentrando una de las mayores preocupaciones para el transporte regional.
El elevado nivel del Paraná, sumado a la velocidad de la corriente y a las condiciones existentes en el entorno del puente interprovincial General Manuel Belgrano, obliga a mantener restricciones y precauciones especiales para el franqueo de convoyes.
La situación no responde solamente a la crecida. Las restricciones se endurecieron después de incidentes contra las defensas del puente y la Prefectura Naval Argentina estableció condiciones especiales para el tránsito de convoyes, incluyendo limitaciones para la navegación nocturna. Este 3 de noviembre continúa vigente una advertencia de seguridad que prohíbe la navegación nocturna aguas abajo en ese sector.
Se produce así una aparente contradicción: mientras más agua mejora el calado y permite transportar mayores volúmenes, demasiada agua incrementa la velocidad de la corriente y puede complicar maniobras en pasos especialmente sensibles.
De la bajante a un escenario mucho más favorable
El cambio registrado en pocas semanas resulta significativo.
A finales de septiembre, el río Paraguay todavía mostraba una tendencia descendente que ya comenzaba a obligar a reducir la carga de algunas embarcaciones. El sector esperaba entonces que las lluvias permitieran recuperar los niveles durante el último trimestre.
Esa recuperación finalmente llegó.
Hoy el problema inmediato ya no está centrado exclusivamente en cuánto pueden cargar las barcazas, sino en administrar una Hidrovía que presenta condiciones muy diferentes dependiendo del tramo.
Al norte y en buena parte del río Paraguay existe un escenario favorable para aprovechar capacidad de carga. Hacia el Paraná, especialmente en Corrientes, el desafío pasa por compatibilizar los elevados niveles con la seguridad de los convoyes y las restricciones existentes en el puente General Belgrano.
Los datos del 3 de noviembre también muestran que algunos puntos comienzan lentamente a descender. Corrientes perdió seis centímetros, Humaitá nueve y varios puertos del tramo norte del Paraguay registraron bajas de entre dos y cuatro centímetros. Asunción, en cambio, permanece estacionaria.
Por ahora no se observa un cambio brusco que modifique sustancialmente el escenario operativo.
Noviembre arranca con buenas perspectivas
Para la navegación paraguaya, comenzar noviembre con 2,57 metros en Asunción, 6,42 metros en Pilar y niveles elevados en el Paraná representa una fotografía muy distinta a la observada durante las grandes bajantes de los últimos años.
El agua disponible permite aprovechar mejor las embarcaciones y sostener un movimiento importante de mercaderías precisamente cuando comienza la recta final del calendario logístico.
La meta de aproximarse a los 28 millones de toneladas transportadas durante 2026 continúa así respaldada por una condición fundamental: disponer de río para moverlas.
El desafío estará en cuánto tiempo podrán mantenerse estas condiciones y, especialmente, en normalizar el tránsito en los puntos que hoy presentan restricciones.
La Hidrovía vuelve a mostrar de esta manera su enorme dependencia del comportamiento natural de los ríos. Hace pocas semanas la atención estaba puesta en la bajante y en los centímetros que se perdían. Hoy existe agua suficiente para mejorar el aprovechamiento de la flota, pero el exceso de caudal genera dificultades aguas abajo.
En un sistema por el que circula la mayor parte del comercio exterior paraguayo, encontrar ese equilibrio entre profundidad, corriente, infraestructura y seguridad continúa siendo determinante.
Fuente hidrométrica: Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP), lectura correspondiente al 3 de noviembre de 2026.






