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Dólar bajo recupera competitividad de los importadores, pero los costos logísticos y la caída del consumo generan preocupación

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Iván Dumot, presidente del Centro de Importadores del Paraguay, analizó el escenario del sector durante 2026. La apreciación del guaraní permitió recuperar volúmenes de negocios y reducir los precios de productos importados, pero el encarecimiento de los fletes marítimos, el combustible y las señales de desaceleración del consumo plantean nuevos desafíos para el cierre del año.

El sector importador paraguayo atraviesa un 2026 de recuperación de competitividad, impulsado principalmente por la apreciación del guaraní frente al dólar. Sin embargo, este escenario favorable convive con un incremento de los costos logísticos internacionales, presiones sobre los gastos operativos y una desaceleración del consumo interno que comienza a generar preocupación en el comercio.
Así lo señaló Iván Dumot, presidente del Centro de Importadores del Paraguay (CIP), durante una entrevista con Paraguay Fluvial y Logística, en la que realizó un análisis del comportamiento del sector, las perspectivas para los últimos meses del año y los principales factores que condicionan la actividad comercial.Dumot sostuvo que la cotización actual del dólar permitió recuperar competitividad, especialmente en los productos cuyos precios están directamente vinculados a la moneda estadounidense. Recordó que cuando el dólar se encontraba cerca de los G. 8.000, el sector importador había perdido competitividad frente a otros mercados y frente a la producción local.
No obstante, consideró que una cotización por debajo de los G. 6.300 o G. 6.500 tampoco representa necesariamente un valor equilibrado para la economía. En ese sentido, planteó la necesidad de que el Gobierno, a través del Banco Central del Paraguay y del equipo económico, trabaje en la búsqueda de un punto de equilibrio que contemple las necesidades de todos los sectores.
Según explicó, el beneficio cambiario para los importadores puede convertirse en un problema para otras actividades económicas si no se alcanza una relación sostenible entre los distintos sectores productivos.

Recuperación de las importaciones y mayor competitividad

Entre los resultados positivos de este año, el titular del CIP destacó el crecimiento de las importaciones de productos electrónicos, tecnología y vehículos, con incrementos de doble dígito en estas categorías.
También señaló una recuperación de los productos de consumo masivo que anteriormente habían perdido competitividad frente a las mercaderías ingresadas desde Argentina, muchas de ellas a través del circuito informal.
La mejora de las condiciones cambiarias permitió que una parte de ese consumo volviera al comercio formal, beneficiando a los importadores establecidos.
Sin embargo, el contrabando continúa siendo una preocupación, especialmente en rubros como aceites y vinos provenientes de Argentina. También mencionó la presencia de productos de higiene personal y limpieza del hogar procedentes de Brasil, que comienzan a ganar participación en los mercados fronterizos.
En cuanto a los combustibles, aclaró que el incremento registrado en el valor de las importaciones responde principalmente al aumento de los precios internacionales y no necesariamente a un mayor consumo interno.

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El dólar y su impacto en los precios al consumidor

Uno de los efectos más visibles de la apreciación del guaraní es la reducción de los precios de los productos importados.
Dumot estimó que actualmente existe una disminución promedio cercana al 10% respecto al año pasado, aunque el beneficio varía según la categoría: algunos productos registran reducciones del 5% al 6%, mientras que otros alcanzan mejoras de entre el 15% y el 16%.
Aclaró que la caída del dólar no se traslada íntegramente al precio final, debido a que los proveedores internacionales también ajustan sus listas de precios para compensar la depreciación de esa moneda en sus propios mercados.
Como ejemplo, mencionó que Brasil registró una depreciación del dólar cercana al 13%, mientras que en Paraguay la variación superó el 26%. Esta diferencia, a su criterio, refleja que existen factores internacionales y también elementos internos que inciden sobre el comportamiento cambiario paraguayo.
A esto se suman los mayores costos de transporte y logística, que absorben una parte importante del beneficio obtenido por la apreciación de la moneda local.
Por ese motivo, las empresas están recurriendo principalmente a promociones y ofertas puntuales durante los fines de semana para trasladar las ventajas cambiarias al consumidor, en lugar de aplicar reducciones permanentes de precios.

Los fletes marítimos y el combustible presionan la logística

Uno de los principales desafíos para el sector importador está relacionado con el incremento de los costos logísticos internacionales.
Dumot explicó que las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y las dificultades que afectan rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz generan consecuencias directas sobre el transporte marítimo.
El impacto se manifiesta principalmente en dos aspectos: el encarecimiento de los fletes por el aumento del combustible y las limitaciones en la disponibilidad de buques y contenedores, que generan demoras en los tiempos de llegada de las mercaderías.
Esta situación obliga a las empresas a modificar sus esquemas de planificación y financiamiento. Operaciones que anteriormente requerían unos 90 días para completar su ciclo comercial hoy pueden extenderse a 120 o incluso 150 días.
La prolongación de los plazos implica un mayor costo de capital para los importadores, que deben financiar durante más tiempo sus operaciones antes de recuperar la inversión mediante las ventas.
A nivel local, el aumento de los combustibles también repercute sobre los costos operativos de las empresas. El encarecimiento del transporte y de los servicios vinculados a la actividad comercial genera nuevas presiones inflacionarias que afectan a distintos rubros de la economía.

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Preocupación por el consumo y el endeudamiento de los hogares

Otro de los puntos que genera preocupación en el sector es la desaceleración del consumo interno.
Dumot señaló que los supermercados permanecieron estancados durante agosto y registraron una caída en septiembre, mientras que los centros comerciales también comenzaron a mostrar una reducción en sus niveles de actividad.
A su criterio, este comportamiento podría estar relacionado con el crecimiento del crédito de consumo y el creciente endeudamiento de los hogares.
Indicó que, según las señales provenientes del sector bancario, las tarjetas de crédito estarían llegando a sus límites de utilización, en un contexto donde el crédito de consumo crece aproximadamente un 20%, muy por encima de la expansión económica, estimada entre el 5% y el 8%, dependiendo del segmento.
Esta situación podría generar un escenario de sobreendeudamiento, con consumidores que disponen de menor capacidad crediticia para realizar nuevas compras.
A ello se suma que algunas entidades financieras estarían reduciendo los beneficios asociados a las tarjetas de crédito para evitar una mayor exposición al endeudamiento.
La combinación de estos factores representa una señal de alerta para los comercios, especialmente para supermercados y centros comerciales, considerados dos canales fundamentales para medir el comportamiento del consumo interno.

Expectativas para las ventas de fin de año

El mes de octubre representa un período estratégico para el sector importador, ya que durante estas semanas se concentra buena parte del abastecimiento de mercaderías destinadas a las ventas de noviembre y diciembre.
Dumot explicó que los comercios buscan completar sus negociaciones y contar con el stock necesario durante este período para concentrarse posteriormente en las ventas de fin de año.
En este contexto, destacó que el dólar en torno a los G. 5.700 representa una oportunidad adicional frente a las previsiones iniciales, que estimaban una cotización cercana a los G. 5.900.
Esta diferencia podría generar un beneficio adicional en los precios de los productos navideños que ingresen al mercado, siempre que las condiciones cambiarias se mantengan favorables.
El sector proyecta que el dólar podría ubicarse alrededor de los G. 5.900 hacia finales de año, escenario que permitiría mantener una buena competitividad para los importadores.
Respecto al desempeño de la actividad, el presidente del CIP recordó que durante el primer semestre el sector registró un crecimiento promedio cercano al 10%, mientras que las proyecciones iniciales para el segundo semestre apuntaban a una expansión del 12%.
Aunque reconoció que la desaceleración del consumo podría moderar estos resultados, considera que todavía existen condiciones para sostener los niveles de crecimiento previstos.

La Hidrovía, un respiro para la logística paraguaya

En materia de logística fluvial, Dumot identificó un aspecto favorable para el país: la recuperación de los niveles del río Paraguay.
A diferencia de los últimos cinco años, marcados por períodos consecutivos de sequía y dificultades para la navegación, el escenario hidrológico actual presenta condiciones diferentes, con niveles elevados e incluso situaciones de inundación que generan preocupación por sus consecuencias sociales.
Desde la perspectiva del transporte fluvial, esta situación representa un alivio importante para la logística paraguaya, que durante varios años debió enfrentar restricciones operativas, mayores costos y dificultades para movilizar mercaderías entre octubre y febrero.
El titular del CIP consideró que este año el sector podrá descansar, al menos parcialmente, de las complicaciones que históricamente generaba la bajante del río Paraguay.
No obstante, advirtió que el incremento del precio internacional del combustible seguirá siendo uno de los principales factores de preocupación para los costos logísticos durante el último trimestre del año.

Un sector competitivo, pero atento a las señales de la economía

El análisis de Iván Dumot refleja un escenario de contrastes para el comercio importador paraguayo. Por un lado, la apreciación del guaraní permitió recuperar competitividad, aumentar volúmenes de importación y generar reducciones en los precios de diversos productos.
Por otro, los mayores costos de los fletes marítimos, la presión del combustible, los plazos más extensos de financiamiento y la desaceleración del consumo interno plantean interrogantes sobre la sostenibilidad de esta recuperación.
Para el sector, el desafío hacia el cierre de 2026 será mantener el dinamismo comercial, aprovechar las condiciones cambiarias favorables y enfrentar los nuevos costos que impone la logística internacional, en un escenario donde el comportamiento del consumidor y la estabilidad económica serán determinantes.

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