El astillero chileno profundiza su presencia en el mercado paraguayo y mantiene conversaciones con armadores para desarrollar remolcadores de empuje adaptados a las condiciones particulares de la Hidrovía Paraguay–Paraná. Ingeniería a medida, bajo calado, potencia, autonomía y una apuesta por fortalecer la construcción naval sudamericana forman parte de su estrategia.
La dimensión que alcanzó la industria fluvial paraguaya durante las últimas décadas, acompañada por el crecimiento de la flota y la necesidad permanente de renovar y ampliar capacidades, continúa despertando el interés de empresas especializadas de la región.
Una de ellas es ASENAV, astillero chileno con sede en Valdivia, que busca profundizar su presencia en Paraguay y avanzar hacia una nueva etapa: pasar del acercamiento comercial a proyectos concretos de construcción de remolcadores de empuje para operadores de la Hidrovía Paraguay–Paraná.
La compañía viene construyendo ese vínculo de manera progresiva. Su participación durante tres años consecutivos en el Boat Port Show le permitió mantener contacto directo con armadores y referentes del sector, conocer con mayor profundidad las características de la operación paraguaya y avanzar en conversaciones que podrían derivar en sus primeros proyectos para este mercado durante 2027.
No se trata simplemente de introducir un modelo de embarcación ya existente. El planteamiento de ASENAV parte de una realidad conocida por quienes operan diariamente sobre los ríos Paraguay y Paraná: la Hidrovía exige soluciones específicas.
Potencia y bajo calado: el desafío de empujar grandes convoyes
Uno de los principales condicionantes de la navegación fluvial regional es la variación de las profundidades disponibles.
Los periodos de aguas bajas, los pasos críticos y las restricciones de calado obligan a encontrar un equilibrio técnico complejo: disponer de potencia suficiente para movilizar grandes formaciones de barcazas sin que las dimensiones y características del remolcador terminen limitando su capacidad de navegación.
Por ello, el concepto de un remolcador de empuje para la Hidrovía es diferente al de una embarcación destinada principalmente a operaciones portuarias o de altamar.
Los pushers fluviales requieren configuraciones de casco y sistemas de propulsión pensados para desarrollar navegación continua durante largas distancias, empujando convoyes que pueden estar integrados por una docena o más de barcazas.
A esto se suma otro elemento determinante: la autonomía.
Una embarcación destinada a este corredor debe combinar potencia, maniobrabilidad, eficiencia operacional, capacidad de respuesta y autonomía suficiente para extensos recorridos, manteniendo al mismo tiempo un calado compatible con sectores de profundidad restringida.
Dependiendo de la configuración requerida por el operador, este tipo de remolcadores puede alcanzar esloras del orden de 40 a 46 metros, con una manga importante en relación con el calado y sistemas de propulsión capaces de responder rápidamente ante variaciones de velocidad o maniobras de emergencia.
Para ASENAV, precisamente allí aparece el valor de desarrollar ingeniería específica para cada operación.
“Los remolcadores que operan en la hidrovía deben contar con una gran potencia, pero al mismo tiempo mantener un bajo calado debido a la poca profundidad de algunos sectores del río, además de una autonomía suficiente para recorrer largas distancias”, explicó Germán Schacht, Business Development Manager de ASENAV.
El ejecutivo remarcó además que no todos los armadores tienen las mismas necesidades. El tipo de carga, la configuración habitual de los convoyes, los trayectos y las condiciones operacionales terminan definiendo las características de cada proyecto.
En ese sentido, ASENAV plantea desarrollar embarcaciones a medida, apoyándose tanto en sus propias capacidades de ingeniería como en la colaboración con oficinas internacionales especializadas, entre ellas Robert Allan.
Experiencia que ASENAV quiere trasladar a la Hidrovía
La apuesta por Paraguay se apoya en una trayectoria de casi cinco décadas en construcción naval.
ASENAV ha entregado más de 190 embarcaciones destinadas a diferentes segmentos, incluyendo acuicultura, ferris, soporte para plataformas offshore, turismo de expedición, pesca y remolcadores. Su desarrollo tecnológico incluye además soluciones con propulsión diésel-eléctrica e híbrida, posicionamiento dinámico y tecnologías orientadas a reducir emisiones y mejorar la eficiencia operacional.
En el segmento específico de remolcadores, el astillero registra 32 unidades construidas para distintos mercados. Algunas permanecen operativas después de más de cuatro décadas de servicio.
Dentro de esa experiencia también aparecen antecedentes directamente vinculados al ámbito fluvial: dos remolcadores de empuje de aproximadamente 23 metros de eslora fueron diseñados y construidos para operar en Nueva Palmira, Uruguay, punto estratégico de conexión entre la Hidrovía Paraguay–Paraná y el Río de la Plata.
Ese conocimiento es el que ahora la compañía busca trasladar a las necesidades de los armadores paraguayos.
“Creemos que el mercado paraguayo tiene un potencial muy importante para ASENAV y que podemos convertirnos en un actor relevante en la construcción de remolcadores de empuje”, sostuvo Schacht.
La propuesta, explicó, apunta a integrar diseño, ingeniería y construcción para desarrollar unidades ajustadas no solamente a los requerimientos particulares de cada empresa, sino también a las condiciones que presentan los distintos tramos de la Hidrovía.
Paraguay, en el centro de un enorme sistema logístico
El interés del astillero chileno tampoco es casual.
Paraguay se encuentra en el centro de uno de los sistemas de transporte fluvial más importantes de Sudamérica. A través de la Hidrovía Paraguay–Paraná se movilizan grandes volúmenes de combustibles, granos, minerales, contenedores y otros productos vinculados al comercio exterior regional.
De acuerdo con las cifras citadas en el documento de ASENAV, alrededor de 20 millones de toneladas de carga al año circulan por este corredor, un volumen que todavía presenta posibilidades de crecimiento mediante inversiones en infraestructura, mejoras de navegabilidad y nuevas embarcaciones.
Para los armadores, una mayor disponibilidad de unidades modernas no representa únicamente capacidad adicional.
La confiabilidad mecánica, la eficiencia de los sistemas, los intervalos de mantenimiento y la disponibilidad efectiva del remolcador tienen impacto directo sobre la continuidad de una operación en la que cada detención puede repercutir sobre todo el convoy.
Es precisamente en ese terreno donde ASENAV pretende posicionar su propuesta: embarcaciones duraderas y confiables, concebidas desde la ingeniería para responder a las condiciones concretas de cada operador y reducir los tiempos de indisponibilidad asociados al mantenimiento.
Una propuesta regional, no una competencia con la industria paraguaya
Existe, además, un punto que ASENAV busca dejar claramente establecido.
Su estrategia no apunta a disputar el espacio que actualmente ocupan los astilleros paraguayos.
La compañía identifica como mercado potencial aquellos proyectos que los armadores sudamericanos terminan contratando fuera del continente, principalmente en centros de construcción naval de Asia y Europa.
“Nuestro interés no es competir por los proyectos que desarrollan los astilleros paraguayos, sino ofrecer una alternativa regional a aquellos armadores que hoy construyen sus embarcaciones en Asia o Europa”, afirmó Schacht.
La visión es que una mayor cantidad de proyectos permanezca en Sudamérica, generando empleo especializado, transferencia de conocimiento, desarrollo tecnológico y una integración industrial más profunda entre países de la región.
De las conversaciones a los primeros proyectos
Después de tres participaciones consecutivas en el Boat Port Show, ASENAV considera que el proceso de acercamiento al mercado paraguayo comienza a ingresar en una etapa diferente.
Las conversaciones mantenidas con distintos armadores permitieron identificar potenciales proyectos de remolcadores de empuje y conocer con mayor precisión qué espera el mercado local de una nueva generación de embarcaciones.
Ahora el desafío será transformar ese intercambio en proyectos concretos.
La posibilidad de que las primeras construcciones vinculadas al mercado paraguayo comiencen a tomar forma en 2027 marcaría un nuevo paso en la relación industrial entre Chile y Paraguay y, al mismo tiempo, incorporaría una nueva alternativa sudamericana para una flota que constituye una de las piezas centrales de la logística regional.
En una Hidrovía donde potencia, calado, autonomía, confiabilidad y eficiencia deben convivir dentro de una misma embarcación, la competencia ya no pasa únicamente por construir un remolcador.
El verdadero desafío está en diseñar la embarcación correcta para el río en el que deberá trabajar. Y es justamente allí donde ASENAV busca encontrar su espacio dentro del mercado fluvial paraguayo.






