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  Chía y sésamo paraguayos: crecimiento, mercados y el desafío logístico para sostener la competitividad internacional

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Gilberto Osorio, presidente de la Cámara Paraguaya de Exportadores de Sésamo (CAPEXSE), analizó en PFL Media la evolución de la chía y el sésamo paraguayos, el crecimiento de las exportaciones, los mercados internacionales, los desafíos de precios, la industrialización, las exigencias sanitarias y el papel estratégico de la logística para sostener la competitividad del país.
Paraguay atraviesa una etapa de consolidación internacional de dos productos que encontraron en el país condiciones para desarrollar cadenas de valor orientadas principalmente a la exportación: la chía y el sésamo.
El  Ing. Gilberto Osorio, presidente de CAPEXSE, realizó una retrospectiva sobre el crecimiento de ambos rubros y destacó especialmente el trabajo conjunto entre exportadores, productores, organismos públicos y empresas procesadoras.

Chía: Paraguay consolidó una posición internacional

Osorio destacó que Paraguay logró posicionarse como uno de los principales productores y exportadores mundiales de chía gracias a un proceso que involucró a toda la cadena de valor.

Según explicó, los exportadores tuvieron un papel importante en la apertura de mercados mediante la participación en ferias internacionales y misiones comerciales, mientras que el apoyo del Ministerio de Industria y Comercio a través de proyectos de cofinanciamiento permitió fortalecer la presencia internacional.
A partir de esa expansión comercial, el sector productivo respondió aumentando su capacidad, incorporando tecnología y profesionalizando los sistemas de producción.
“Se empezó de menor a más”, resumió Osorio al describir una evolución que permitió pasar de producciones moderadas a niveles significativamente mayores.
El posicionamiento internacional también se refleja en la cantidad de destinos alcanzados. De acuerdo con datos mencionados por el titular de CAPEXSE durante la entrevista, más de 70 países compran actualmente chía paraguaya.
Al cierre de agosto, señaló, se habían registrado 47.426 toneladas exportadas por un valor FOB de US$ 131,986 millones. Entre los principales compradores aparecen Estados Unidos, Países Bajos, Perú, Alemania, Canadá y Reino Unido.
Datos publicados en agosto también mostraban el fuerte desempeño de la chía paraguaya: hasta julio se habían exportado 36.499 toneladas por US$ 106 millones, con un precio promedio de US$ 2.911 por tonelada.

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El mercado de la chía entra en una etapa de mayor cautela
El crecimiento de la producción y de los precios durante los últimos años llevó al sector a una nueva etapa.
Osorio explicó que, mientras durante aproximadamente ocho a diez años se observó una tendencia de crecimiento tanto de la producción como de la demanda y de los precios, actualmente existe una mayor cautela entre los compradores internacionales.
Las empresas exportadoras están recibiendo ofertas que avanzan con mayor lentitud y algunos compradores prefieren esperar para observar cómo termina de desarrollarse la cosecha y cómo se comportará la oferta mundial.
Por eso, el presidente de CAPEXSE definió la actual campaña como un “año de carrera de resistencia y no de velocidad”.
Una característica importante de la chía es que permite cierto margen de almacenamiento cuando se realiza bajo condiciones adecuadas. Esto brinda a productores, acopiadores y exportadores una herramienta para administrar mejor los tiempos de comercialización.
El desafío estará en encontrar el equilibrio entre producción, demanda internacional y precio.

Más de US$ 131 millones en chía: el desafío también es logístico
Detrás de cada tonelada exportada existe una cadena logística que comienza en las zonas productivas y termina en los mercados internacionales.
La diversidad territorial paraguaya implica movilizar producción desde departamentos como Concepción, Amambay, San Pedro, Canindeyú, Caaguazú, Guairá e Itapúa, además de la región Occidental, donde las condiciones de suelo y clima son diferentes.
Esta dispersión geográfica representa una oportunidad productiva, pero también exige una logística eficiente para concentrar, procesar y trasladar los granos hacia los centros de exportación.
En entrevistas anteriores con Paraguay Fluvial, Osorio ya había señalado que el sector depende fuertemente de la disponibilidad de contenedores y de la conexión fluvial-marítima para colocar sus productos en los mercados internacionales. Las bajantes del río, la falta o demora en el retorno de contenedores y el incremento de los costos de flete pueden afectar directamente la salida de las cargas.
Para una cadena que exporta prácticamente toda su producción, la logística no es un componente secundario: es parte de la competitividad del producto.

Sésamo: 26.760 toneladas y US$ 38,8 millones hasta agosto
En el caso del sésamo, Osorio informó que al cierre de agosto Paraguay había exportado aproximadamente 26.760 toneladas por un valor FOB de US$ 38,874 millones.
El sector trabaja con dos grandes variedades: el sésamo confitero, vinculado principalmente a la agricultura familiar y a sistemas de producción de menor escala, y el sésamo mecanizado, que permite una producción de mayor escala.
Japón continúa siendo un mercado fundamental para el sésamo confitero, mientras que México representa un comprador importante de la variedad mecanizada. También aparecen entre los principales destinos Turquía, Perú, Taiwán, Países Bajos y Argentina.
Paraguay ya cuenta con una trayectoria consolidada en estos mercados. De hecho, CAPEXSE viene trabajando desde hace años para ampliar la cartera de destinos y mantener la calidad como uno de los principales atributos del sésamo nacional.
Japón y la importancia de la inocuidad
Uno de los puntos destacados durante la entrevista fue el trabajo desarrollado para cumplir con los exigentes requisitos sanitarios y fitosanitarios del mercado japonés.
Osorio explicó que CAPEXSE trabajó conjuntamente con SENAVE, organismos vinculados al control de alimentos y autoridades japonesas, desarrollando procesos de capacitación, adecuación y homologación de sistemas de control.
Estos procedimientos se aplican antes del embarque y permiten filtrar la producción destinada a mercados con mayores exigencias.
La trazabilidad constituye un desafío importante porque un solo contenedor puede reunir producción de numerosos pequeños productores. Por ello, el control debe comenzar en el campo y continuar durante el acopio, procesamiento y preparación de la carga.
La exigencia sanitaria también se está extendiendo a otros mercados, entre ellos Taiwán y distintos países europeos.
Para Paraguay, cumplir estos requisitos representa no solamente una obligación comercial, sino también una herramienta para sostener la reputación del sésamo paraguayo en los mercados internacionales.

Logística: del campo al contenedor y del contenedor al mundo
La cadena exportadora del sésamo muestra con claridad la importancia de la logística.
El producto que sale del campo debe ser acopiado, sometido a procesos de limpieza, clasificación y control, industrializado cuando corresponde y preparado para su exportación.
Posteriormente comienza otro tramo crítico: el traslado hacia los puertos y terminales desde donde la carga será conectada con los mercados internacionales.
En el caso paraguayo, la Hidrovía Paraguay-Paraná forma parte de esa ecuación logística. Las condiciones de navegabilidad, disponibilidad de barcazas, costos de transporte, acceso a contenedores y conexión con los servicios marítimos pueden incidir directamente en la competitividad final del producto.
CAPEXSE ya había advertido anteriormente sobre el impacto que pueden generar las aguas bajas, la falta de contenedores y los mayores costos del transporte fluvial y marítimo sobre las exportaciones de sésamo.
En consecuencia, para productos cuyo precio se define en mercados internacionales, cada dólar adicional de logística puede terminar afectando el margen del exportador y, en última instancia, la rentabilidad de toda la cadena.
China: un mercado de gran volumen, pero con una desventaja arancelaria
Otro de los puntos abordados durante la entrevista fue el potencial de China continental.
Osorio señaló que se trata de un mercado de grandes volúmenes, pero explicó que Paraguay enfrenta actualmente una desventaja frente a países proveedores que acceden con arancel cero.
Según el presidente de CAPEXSE, el arancel aplicado al sésamo paraguayo puede representar alrededor del 10% al 12% del valor, mientras que algunos competidores cuentan con condiciones preferenciales.
Por ejemplo, ante un valor internacional de US$ 1.500 por tonelada, un arancel del 10% implicaría un costo de aproximadamente US$ 1.650 para el importador.
Esta diferencia puede ser determinante en un mercado donde los compradores trabajan con grandes volúmenes y buscan condiciones competitivas.
Por ello, Osorio considera a China una alternativa estratégica, pero no necesariamente una solución para colocar toda la producción paraguaya.
En ese escenario, el desafío pasa por continuar diversificando mercados.
Japón, Taiwán y Europa: mercados estratégicos
Mientras China representa una oportunidad potencial de gran escala, Japón aparece como un mercado de mayor estabilidad y trayectoria para el sésamo paraguayo.
Taiwán también constituye un destino relevante, especialmente por las condiciones comerciales existentes entre ambos países, aunque el sector espera una mayor expansión de las compras.
En paralelo, Osorio destacó el creciente interés de compradores europeos.
La estrategia, por tanto, no pasa únicamente por buscar el mayor mercado posible, sino por construir una cartera diversificada de destinos que permita reducir la dependencia de un solo comprador.
Del grano al producto industrializado

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Otro de los desafíos planteados durante la entrevista fue la necesidad de avanzar hacia una mayor industrialización.
Paraguay ya cuenta con plantas descortezadoras que permiten transformar el sésamo en un producto de mayor grado de procesamiento y pureza.
El sésamo descortezado es utilizado principalmente en la industria de panificados y constituye una alternativa con mayor valor agregado respecto al grano que sale directamente del campo.
También existen algunas industrias dedicadas a la producción de aceite y tahini, aunque el desarrollo todavía es relativamente limitado.
Osorio considera que el crecimiento de esta industria dependerá, en buena medida, de que los grandes mercados consumidores estén dispuestos a importar productos ya elaborados desde Paraguay.
Los mercados asiáticos poseen una tradición histórica de consumo y procesamiento de sésamo, con recetas y procesos transmitidos durante generaciones. Por ello, ingresar con productos terminados requiere construir confianza y demostrar consistencia en calidad.
Una industria que ya agrega valor
El presidente de CAPEXSE también puso énfasis en un punto que suele perderse de vista: el sésamo paraguayo exportado no sale simplemente como una materia prima agrícola.
Antes del embarque, el producto atraviesa procesos de industrialización, limpieza, clasificación y control.
Osorio explicó que las plantas trabajan con zarandas, equipos de separación densimétrica, detectores de color y controles de metales pesados, entre otros procesos.
El objetivo es llevar el producto a niveles de pureza cercanos al 99,97%, de acuerdo con lo señalado durante la entrevista.
De esta manera, aunque para el comprador internacional pueda continuar siendo una materia prima para elaborar aceite, pasta u otros alimentos, para la industria paraguaya ya se trata de un producto que atravesó un importante proceso de transformación.
Sostenibilidad y pequeños productores
El componente ambiental también empieza a ganar importancia en las cadenas agroexportadoras.
Osorio destacó que el sésamo presenta características que lo hacen relativamente amigable con el ambiente, especialmente en el caso de la variedad confitera y su escala productiva.
CAPEXSE también desarrolla acompañamiento técnico a productores mediante capacitación y promoción de buenas prácticas productivas.
El objetivo es doble: mejorar la calidad del producto y garantizar una oferta constante que permita responder a las exigencias de los mercados internacionales.
En este punto aparece uno de los grandes desafíos del sector: que el crecimiento de las exportaciones se traduzca también en una actividad rentable y sostenible para los pequeños productores.

21 años de CAPEXSE y una nueva etapa
Al realizar una retrospectiva por los 21 años de CAPEXSE, Osorio destacó el trabajo institucional realizado por un gremio sin fines de lucro integrado por empresas del sector.
Uno de los principales hitos señalados fue la recuperación del sésamo paraguayo en un momento en que el cultivo atravesaba una situación delicada.
Desde entonces, la producción logró multiplicarse, alcanzando nuevamente una posición relevante en el comercio internacional.
Pero el presidente del gremio plantea que el próximo desafío no es únicamente producir más.
La prioridad será construir una cadena capaz de sostener en el tiempo la producción, mejorar la rentabilidad del pequeño productor, elevar la calidad, ampliar mercados y generar mayor valor agregado.
Un mercado mundial con espacio para crecer
Osorio puso finalmente sobre la mesa una dimensión que muestra el potencial del sector.
El consumo mundial de sésamo ronda, según sus estimaciones, 4 millones de toneladas anuales, mientras que Paraguay produce actualmente alrededor de 40.000 a 50.000 toneladas.
Eso significa que la participación paraguaya todavía representa una porción pequeña del mercado global.
La oportunidad existe, pero el crecimiento deberá estar acompañado por mercados, infraestructura, tecnología, industrialización y logística.
La logística como parte de la estrategia exportadora
El mensaje que deja la entrevista es claro: Paraguay tiene producto, mercados y capacidad para seguir creciendo, pero necesita que toda la cadena funcione de manera coordinada.
Desde la finca del pequeño productor hasta el contenedor, desde la planta procesadora hasta el puerto y desde la Hidrovía hasta los mercados de Asia, Europa y América, cada etapa incide en el precio final y en la competitividad.
La disponibilidad de transporte, la eficiencia portuaria, la navegabilidad de los ríos, los costos de flete, la disponibilidad de contenedores y la conexión con las rutas marítimas internacionales forman parte del mismo desafío.
Para un país mediterráneo que coloca la mayor parte de su producción de sésamo y chía en el exterior, la logística no es simplemente el último eslabón: es una condición estructural para poder competir.
Paraguay tiene todavía un amplio margen para crecer en estos dos cultivos. El desafío será convertir ese potencial productivo en mayor valor económico, mejores condiciones para los productores, más industrialización y una logística cada vez más eficiente y competitiva.

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