Un estudio publicado en One Earth sostiene que el planeta deja atrás la estabilidad del Holoceno y podría ingresar a una trayectoria de “Tierra invernadero”, donde procesos naturales autónomos reforzarían el calentamiento más allá de la capacidad humana de controlarlo.
El sistema climático global atraviesa una fase de aceleración que preocupa a la comunidad científica internacional. Un reciente estudio advierte que la Tierra podría estar aproximándose a un “punto sin retorno” producto del calentamiento global, un umbral a partir del cual ciertos procesos naturales comenzarían a amplificar el aumento de temperatura de manera sostenida, incluso si la humanidad redujera emisiones.
La investigación, publicada en la revista científica One Earth, plantea que el planeta está abandonando las condiciones de estabilidad climática que permitieron el desarrollo de la civilización moderna, entrando en una etapa de cambios sin precedentes.
Fin de la estabilidad del Holoceno

Los autores señalan que la Tierra ya dejó atrás el Holoceno, período climático que comenzó hace aproximadamente 11.700 años y que brindó un marco relativamente estable para el surgimiento de la agricultura, el crecimiento demográfico y la consolidación de sociedades complejas.
Según el estudio, el planeta estaría ingresando a una trayectoria que podría derivar en un estado conocido como “Tierra invernadero”, una condición climática caracterizada por retroalimentaciones internas capaces de reforzar el calentamiento y dificultar su reversión.
CO₂ en máximos históricos y temperatura comparable a eras remotas
El informe subraya que las temperaturas globales actuales igualan o superan valores de cualquier período de los últimos 125.000 años, mientras que las concentraciones de dióxido de carbono (CO₂) se ubican entre las más altas registradas en al menos dos millones de años.

Otro dato que destaca el trabajo es el ritmo acelerado del calentamiento: de 0,05 °C por década a mediados del siglo XX, a aproximadamente 0,31 °C por década en la actualidad. Esta aceleración reduce el margen de tiempo para evitar que se activen mecanismos de retroalimentación que “tomen el control” del sistema climático.
Los “elementos de inflexión” y el riesgo de un efecto dominó
La investigación identifica 16 elementos críticos del sistema terrestre conocidos como tipping elements (elementos de inflexión). De ellos, al menos diez tienen capacidad de incrementar la temperatura global si se desencadenan por exceso de calor.
Entre los procesos considerados especialmente sensibles, se mencionan:
Deshielo de Groenlandia
Degradación del permafrost boreal
Pérdida de hielo marino en el Ártico
Alteración de grandes corrientes oceánicas
Estrés y posible degradación de la Amazonía
Los investigadores advierten que, si un elemento cruza su umbral, podría producirse un “efecto dominó”, generando cascadas de eventos que desestabilicen sistemas climáticos en regiones distantes.
Un ejemplo citado en el estudio: el deshielo del Ártico podría debilitar la circulación oceánica del Atlántico, alterando los patrones de precipitación y agravando sequías que comprometerían la resiliencia de la selva amazónica.
El umbral de 1,5 °C y la urgencia de actuar
El estudio remarca que el límite de 1,5 °C, establecido como referencia crítica en el Acuerdo de París, ya fue rebasado durante doce meses consecutivos en un período reciente. Este escenario coincidió con récords de incendios forestales, inundaciones y fenómenos meteorológicos extremos.
Los modelos citados por los autores sugieren que incluso un sobrepaso temporal del calentamiento puede elevar los riesgos de activar cascadas de puntos de inflexión hasta en un 72%, incrementando la probabilidad de cambios irreversibles.
Crítica a la respuesta política: rumbo a 2,8 °C
Finalmente, el informe cuestiona la insuficiencia de las políticas actuales. Según la investigación, los compromisos vigentes a nivel internacional ubican al mundo en una trayectoria de aproximadamente 2,8 °C de calentamiento para finales de siglo.
“El hecho de que existan incertidumbres sobre los umbrales exactos no justifica demoras, sino que refuerza la necesidad de una acción precautoria urgente”, señalan los autores.
Implicancias regionales: presión sobre los sistemas fluviales
Si bien el trabajo se enfoca en la dinámica global, sus implicancias alcanzan de lleno a regiones altamente dependientes del régimen hidrológico, como la Cuenca del Plata. La intensificación de extremos —sequías prolongadas, lluvias intensas, variabilidad y eventos abruptos— representa un factor de riesgo para la planificación logística y la sostenibilidad de las vías navegables.
En este contexto, la advertencia científica instala una señal estratégica: la crisis climática ya no es solo ambiental; también es operativa, económica y logística, con impacto directo sobre el comercio, la infraestructura y la competitividad regional.
Fuente: Estudio científico publicado en One Earth (referido en la nota original).








