lunes, marzo 2, 2026
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Irán responde a Estados Unidos e Israel y golpea el golfo Pérsico: la guerra adquiere dimensión regional

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La ofensiva militar iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero ha desencadenado una rápida y peligrosa escalada regional que ya impacta no solo en territorio israelí, sino también en varias monarquías del golfo Pérsico y en infraestructuras energéticas clave para la economía mundial.

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Lo que comenzó como una campaña aérea de gran escala contra objetivos estratégicos iraníes ha evolucionado en cuestión de horas hacia un intercambio directo de ataques que amenaza con alterar el equilibrio geopolítico de Oriente Medio y tensionar los mercados globales.

Una ofensiva aérea de gran magnitud

Washington y Tel Aviv lanzaron bombardeos coordinados contra instalaciones vinculadas al programa nuclear iraní, infraestructuras militares, centros de mando y capacidades misilísticas.

Uno de los golpes más significativos fue el ataque contra la residencia del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, que según medios estatales iraníes falleció durante la ofensiva. De confirmarse plenamente, se trataría del mayor impacto contra la cúpula política iraní desde la Revolución Islámica de 1979.

La televisión estatal iraní difundió además la muerte de altas figuras del aparato militar y político, entre ellas:

Abdolrahim Mousavi, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas

Mohammad Pakpour, jefe de la Guardia Revolucionaria

Aziz Nasirzadeh, ministro de Defensa

Ali Shamkhani, secretario del Consejo de Defensa

El objetivo estratégico parecería haber ido más allá de la degradación de capacidades militares, apuntando a un intento de descabezamiento de la estructura de mando iraní para provocar un colapso interno acelerado.

Según fuentes israelíes, hasta el momento se habrían lanzado aproximadamente 1.200 bombas, mientras que Estados Unidos habría empleado más de 1.050 en el marco de la operación. El despliegue logístico incluye alrededor de 50 aeronaves de reabastecimiento en vuelo, lo que permite sostener una presencia aérea prácticamente continua. Israel afirmó estar preparado para mantener la ofensiva durante un mes o más.

Misiles sobre Israel y ataques en el Golfo

La respuesta iraní no se hizo esperar. En Israel, varios misiles impactaron en zonas urbanas. En Tel Aviv, un proyectil alcanzó el centro de la ciudad, dejando víctimas mortales y decenas de heridos, además de daños materiales significativos.

Simultáneamente, Beit Shemesh también fue alcanzada por misiles en uno de los ataques más recientes, en lo que constituye la respuesta directa más intensa de Irán contra territorio israelí desde el inicio de la operación.

Pero la ofensiva iraní se extendió más allá de Israel. Teherán lanzó misiles y drones contra países que albergan bases o instalaciones estadounidenses o que habrían permitido el uso de su espacio aéreo para operaciones contra Irán, entre ellos:

Baréin

Catar

Emiratos Árabes Unidos

Kuwait

Arabia Saudí

Omán

En varios de estos Estados se registraron interceptaciones aéreas, impactos cercanos a instalaciones militares y daños materiales en infraestructuras sensibles.

La Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) aseguró además haber disparado cuatro misiles balísticos antibuque contra el portaaviones estadounidense USS Abraham Lincoln en el mar Arábigo. Washington afirmó que los proyectiles fueron interceptados.

El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó la muerte de tres militares estadounidenses y cinco heridos graves en el marco de la operación denominada “Furia Épica”, sin detallar públicamente la localización exacta de las bajas.

En paralelo, el Reino Unido denunció el lanzamiento de misiles en dirección a Chipre, donde mantiene bases soberanas, mientras que en Abu Dabi se reportó un ataque contra Camp de la Paix, base naval francesa.

La risis en la aviación civil

La escalada también afectó al tráfico aéreo internacional. Los aeropuertos de Dubái, Abu Dabi, Doha, Kuwait y Baréin cerraron temporalmente ante el riesgo de misiles, dejando miles de pasajeros varados y generando una crisis logística en el transporte aéreo regional.

El cierre intermitente del espacio aéreo en el golfo Pérsico complica rutas intercontinentales clave entre Europa, Asia y Oceanía, con impacto inmediato en las cadenas de suministro globales.

Ormuz: la palanca estratégica de Teherán

Más allá del frente militar, Irán activó su principal herramienta de presión económica: el estrecho de Ormuz.

La Guardia Revolucionaria anunció un cierre efectivo del paso a la navegación internacional, medida que, aun sin formalizarse como bloqueo total, generó un efecto inmediato sobre el tráfico marítimo.

El primer petrolero atacado frente a la costa de Omán dejó varios heridos y obligó a evacuar a su tripulación. Desde entonces, numerosos buques han reducido velocidad, modificado rutas o permanecen a la espera fuera del golfo Pérsico.

El estrecho de Ormuz es una de las arterias energéticas más sensibles del planeta. Por allí transita aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo. Cualquier interrupción prolongada puede disparar los precios del crudo, generar volatilidad en los mercados financieros y presionar especialmente a economías altamente dependientes de importaciones energéticas como China, India, Japón y Corea del Sur.

En este contexto, las navieras Maersk y Mediterranean Shipping Company (MSC) anunciaron la suspensión de sus tránsitos por Ormuz ante el deterioro de la seguridad marítima.

Una guerra con implicancias globales

La confrontación ya no se limita a un intercambio bilateral. La participación indirecta de países del Golfo, el riesgo para bases europeas y el impacto en infraestructuras energéticas sitúan el conflicto en una dimensión regional con consecuencias globales.

La combinación de ataques militares, amenazas a la navegación comercial y cierres parciales de espacio aéreo configura un escenario de alta volatilidad. El desenlace dependerá de si las partes optan por ampliar la confrontación o si actores internacionales logran impulsar mecanismos de contención diplomática.

Mientras tanto, el golfo Pérsico se consolida nuevamente como el epicentro de una crisis cuya onda expansiva trasciende fronteras y amenaza con alterar el sistema energético y logístico mundial.

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