El futuro del principal puerto fluvial del Magdalena Medio quedó oficialmente en vilo. La multinacional Impala Terminals Colombia confirmó el cese de sus operaciones en Barrancabermeja, una decisión directamente vinculada a la falta de consolidación de la navegabilidad del río Magdalena, proyecto estratégico largamente anunciado como el eje del renacer logístico fluvial de Colombia.
La situación fue confirmada por el gobernador de Santander, Juvenal Díaz Mateus, quien desde Barrancabermeja calificó el escenario como “gravísimo para la economía regional”, advirtiendo sobre el riesgo de perder cientos de puestos de trabajo y una inversión millonaria en infraestructura portuaria que hoy queda subutilizada.
Un proyecto logístico que nunca despegó
Impala Terminals Barrancabermeja fue concebido como el corazón del sistema fluvial colombiano. Inaugurado parcialmente en 2015, el complejo cuenta con:

50 hectáreas de superficie
1.200 metros de muelle de atraque
Capacidad de almacenamiento de 720.000 barriles de hidrocarburos
30.000 toneladas de graneles sólidos

Infraestructura preparada para operar cargas energéticas, agroindustriales y generales
Sin embargo, la falta de avances sostenidos en las obras de dragado y canalización, sumada a los bajos niveles históricos del río, la intermitencia contractual y el bloqueo de recursos de Cormagdalena por parte del Ministerio de Hacienda, terminó por hacer inviable el modelo operativo.
“La empresa se va porque no se ha logrado la navegabilidad del río Magdalena. Vamos a buscar quién pueda administrar el puerto para no perder lo que ya se construyó”, expresó el gobernador Díaz Mateus.
Impacto económico y laboral
La salida de Impala representa un golpe directo para:
La economía de Barrancabermeja
La cadena logística del Magdalena Medio
El objetivo de convertir al río Magdalena en una vía competitiva frente al transporte terrestre
De acuerdo con estimaciones del sector, el cierre impacta directa e indirectamente en cientos de empleos, además de comprometer una infraestructura diseñada para integrar la producción petrolera y agroindustrial del interior con los puertos del Caribe colombiano.
La flota de Impala migra hacia la Hidrovía Paraguay–Paraná
En paralelo al cierre operativo en Colombia, fuentes del sector fluvial y logístico confirman que la flota de Impala Terminals —remolcadores y barcazas— está siendo trasladada hacia el sistema de la Hidrovía Paraguay–Paraná, donde ya se encuentra navegando e incorporándose a la operación de LHG Mining.

Este movimiento no es menor: refleja un reordenamiento estratégico regional del capital logístico, que busca entornos con mayor previsibilidad hidrológica, institucional y operativa. Mientras el Magdalena continúa atrapado en demoras estructurales, la Hidrovía Paraguay–Paraná consolida su rol como uno de los corredores fluviales más activos y confiables de Sudamérica.
Un contraste regional
El retiro de Impala de Colombia contrasta con la expansión de flotas, inversiones y capacidad operativa en Paraguay, donde el sistema fluvial ofrece:
Continuidad operativa
Integración regional efectiva
Condiciones para grandes convoyes
Crecimiento sostenido de la minería, agroindustria y logística fluvial
Una señal de alerta
El cierre de Impala Terminals Colombia deja una señal clara para la región: sin infraestructura sostenida, gobernanza fluvial y financiamiento estable, los grandes proyectos logísticos migran. La infraestructura queda, pero la operación —y el capital— se mueve hacia donde el río sí funciona








