Un equipo de investigadores del Ningbo Institute of Materials Technology and Engineering, en colaboración con COSCO Shipping Energy Transportation, desarrolló un recubrimiento biónico para hélices navales inspirado en la microestructura de la piel de los delfines.
Las pruebas realizadas en un petrolero VLCC de 300.000 toneladas evidenciaron una reducción del consumo de combustible cercana al 2% durante tres viajes de transporte de crudo.
Según los desarrolladores, dentro de un ciclo de mantenimiento de 2,5 años, el sistema permite un ahorro energético adicional del 1,5%. El buque de prueba navegó más de 200 días y 35.000 millas náuticas entre puertos costeros de China y destinos en Medio Oriente, validando el desempeño del recubrimiento en condiciones reales de operación.

Cómo funciona la “piel” biónica

Los investigadores observaron que delfines y tiburones presentan mínima resistencia al avance gracias a la microtextura de su piel y a la presencia de secreciones que optimizan el flujo del agua. A partir de ese principio biomimético, diseñaron una “piel marina” compuesta por materiales interfaciales dinámicos de comportamiento líquido y materiales flexibles con microestructuras de entre 0,1 y 0,2 mm.
Aplicada sobre la hélice, esta capa:
Reduce la fuerza de cizallamiento con el agua.
Disminuye el efecto del empuje inverso sobre el flujo.

Mejora la eficiencia propulsiva.
Contribuye a un menor consumo energético.
El costo estimado de aplicación ronda los USD 20.000 por hélice.
Impacto económico y ambiental
Con el menor consumo, un VLCC equipado con esta tecnología podría ahorrar más de 300 toneladas de combustible al año, generando beneficios económicos superiores a USD 140.000 y evitando la emisión de más de 900 toneladas de CO₂ anuales.
Los desarrolladores subrayan que el material cumple con la International Convention for the Control of Harmful Anti-fouling Systems on Ships, al no emplear compuestos nocivos para el medio marino.

Escalamiento del proyecto
Tanto COSCO como el instituto de Ningbo prevén equipar al menos 100 petroleros con este recubrimiento biónico en los próximos años. La iniciativa se enmarca en los esfuerzos del sector marítimo por reducir su huella de carbono mediante mejoras de eficiencia energética que no requieren cambios estructurales mayores en los buques.
Una tendencia con potencial global
La biomimética aplicada a la propulsión naval abre una vía prometedora para que armadores y operadores reduzcan costos operativos y emisiones con inversiones relativamente bajas y rápida implementación.
Tecnologías de este tipo podrían convertirse en aliadas clave de la transición energética del transporte marítimo, especialmente en flotas de gran porte y alto consumo como los VLCC.








