Chile atraviesa una grave emergencia por incendios forestales que afecta principalmente a la zona centro-sur del país, con mayor impacto en las regiones de Ñuble y Bío Bío. Los siniestros, activos desde mediados de enero de 2026, se han visto agravados por altas temperaturas, fuertes vientos y una prolongada sequía, lo que ha dificultado las tareas de control.
Hasta el momento, al menos 19 personas han fallecido, miles han resultado damnificadas y decenas de miles de habitantes debieron ser evacuados de zonas rurales y urbanas cercanas a los focos de incendio. El fuego ha consumido más de 20.000 hectáreas de bosques, áreas agrícolas y pastizales, además de provocar importantes daños en viviendas e infraestructura.
Ante la magnitud de la emergencia, el Gobierno de Chile declaró el estado de catástrofe en las regiones más afectadas, permitiendo el despliegue de brigadas terrestres, medios aéreos, fuerzas armadas y equipos de emergencia, coordinados por la Corporación Nacional Forestal (CONAF) y los organismos de protección civil.
Las autoridades mantienen alertas activas y continúan los trabajos para contener los incendios, asistir a las comunidades afectadas y prevenir nuevos focos, mientras las condiciones climáticas siguen representando un riesgo elevado.








