La fatiga en el puente de mando volvió a quedar en el centro del debate internacional tras un accidente que se transformó en uno de los casos más estudiados en materia de seguridad marítima de los últimos años. Lo que parecía una navegación rutinaria en aguas costeras terminó en un encallamiento, un derrame de combustible y la pérdida total de un remolcador, dejando una lección clara: el cansancio humano puede superar cualquier tecnología de navegación.
El incidente: una guardia nocturna que terminó en encalladura
El hecho ocurrió en Edge Reef, cerca de Athlone Island, en el canal Seaforth, costa de British Columbia (Canadá), durante la operación del ATB conformado por el remolcador Nathan E. Stewart y la barcaza DBL 55.
La unidad navegaba en horario nocturno en condiciones meteorológicas relativamente estables: poco tráfico, vientos suaves y lluvia ligera. El oficial de guardia estaba solo en el puente, cumpliendo simultáneamente funciones de navegación y vigilancia.

A las 00:20 realizó correctamente un cambio de rumbo planificado. Sin embargo, alrededor de 30 minutos después, el siguiente giro previsto no se ejecutó. El oficial se quedó dormido en la silla del puente.
Minutos después de la 01:00, el ATB impactó contra un arrecife cartografiado. El golpe despertó al oficial, que intentó reaccionar revirtiendo motores y maniobrando el timón, pero el daño ya era irreversible.
Emergencia, derrame y pérdida total
Tras el impacto, el capitán acudió inmediatamente al puente y asumió el mando. El motor de estribor había quedado inutilizado y, aunque intentó liberar la embarcación utilizando el motor de babor, el remolcador permaneció encallado.

Las condiciones del mar empeoraron y parte del combustible se derramó al ambiente. Finalmente, se liberaron aproximadamente 110.000 litros de diésel, generando una operación ambiental y de limpieza que se extendió durante semanas.
La tripulación fue evacuada horas después y las tareas de salvamento se prolongaron por cerca de 40 días. El remolcador fue declarado pérdida total constructiva.
La investigación: el enemigo invisible era la fatiga
La investigación oficial concluyó que la causa principal fue la fatiga del oficial de guardia, resultado de múltiples factores:
- Alteraciones del ritmo circadiano
Trastornos agudos y crónicos del sueño - Dificultad para descansar durante los períodos libres
- Guardias prolongadas en solitario
Además, se identificó que la embarcación no contaba con un sistema activo de alarma de vigilancia del puente (BNWAS), herramienta que podría haber alertado al oficial antes del accidente.
El caso se convirtió en referencia internacional dentro de la industria marítima y es utilizado hoy como material de formación en seguridad operacional.
La fatiga: un riesgo operativo subestimado
El accidente dejó al descubierto una realidad cada vez más discutida entre especialistas:
Un oficial fatigado puede representar un nivel de riesgo equivalente a una falla técnica crítica.
La navegación nocturna, la monotonía de ciertas rutas y los esquemas de guardias reducidas generan un escenario donde los llamados “microsueños” pueden ocurrir en segundos, con consecuencias devastadoras.
La investigación destacó que navegar sentado, sin movimiento físico y en solitario incrementa significativamente las probabilidades de quedarse dormido en el puente.
Impacto para la industria: lecciones que cruzan océanos y surcan ríos
Aunque el hecho ocurrió en aguas canadienses, sus conclusiones tienen alcance global. El caso impulsó nuevas discusiones sobre:
- Gestión formal de la fatiga en las tripulaciones
- Evaluación real de horarios de descanso
- Uso obligatorio de alarmas de vigilancia en el puente
- Reducción de guardias en solitario en navegación costera
- Expertos sostienen que la fatiga sigue siendo uno de los factores humanos más difíciles de controlar, porque en gran parte depende de la autogestión del descanso.
Una señal de alerta también para la navegación fluvial
En contextos como la Hidrovía Paraguay–Paraná, donde abundan las navegaciones largas, nocturnas y en condiciones de monotonía operacional, la discusión sobre la fatiga adquiere especial relevancia.
La combinación de: turnos extensos, dotaciones ajustadas, exigencias operativas constantes, puede reproducir escenarios similares si no se aplican políticas claras de prevención.
El hecho deja una enseñanza muy importante
- La higiene del sueño debe considerarse parte de la seguridad operacional.
- Estar de pie y moverse en el puente ayuda a reducir microsueños.
- Las guardias solitarias aumentan la vulnerabilidad humana.
- La fatiga debe ser gestionada con el mismo rigor que el mantenimiento técnico.
El caso del ATB encallado en Canadá demuestra que los accidentes marítimos no siempre comienzan con una tormenta o una falla mecánica. A veces comienzan con algo mucho más silencioso: un oficial cansado, una noche tranquila y unos segundos de sueño.
La pregunta que hoy sigue resonando en la industria es clara:
¿Estamos tratando la fatiga como un riesgo real… o todavía la consideramos parte inevitable del trabajo a bordo?








