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Paraguay se encamina a un nuevo récord de exportación de soja: la Hidrovía, clave para sostener el crecimiento

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Con 7,9 millones de toneladas de soja en grano exportadas hasta septiembre, Paraguay ya igualó el récord alcanzado en 2024 y proyecta superar los 8 millones de toneladas en 2026. El complejo sojero generó USD 4.264 millones en divisas y representó el 41 % de los ingresos por exportaciones del sector, según Capeco. En este escenario, la eficiencia logística y las condiciones de navegabilidad de la Hidrovía Paraguay–Paraná adquieren un papel estratégico para la competitividad del país.

Paraguay se encamina a cerrar 2026 con una nueva marca histórica en sus exportaciones de soja, consolidando al complejo sojero como uno de los principales motores de la economía nacional y una fuente fundamental de generación de divisas.

De acuerdo con el Informe de Comercio Exterior de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), entre enero y septiembre se embarcaron 7,9 millones de toneladas de soja en grano, frente a los 5,8 millones registrados durante el mismo periodo de 2025. La diferencia representa aproximadamente dos millones de toneladas adicionales en apenas nueve meses.

El volumen acumulado ya iguala el récord de exportación alcanzado en 2024. Ante los embarques pendientes para el último tramo del año, la asesora de Comercio Exterior de Capeco, Sonia Tomassone, estima que los envíos podrían superar los 8 millones de toneladas al cierre de 2026.

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El resultado no solo refleja el desempeño del sector agrícola, sino también la capacidad de toda la cadena logística para movilizar grandes volúmenes de producción hacia los mercados internacionales.

Más exportaciones, más divisas para la economía paraguaya

El crecimiento de los embarques tuvo un impacto directo en los ingresos generados por el comercio exterior. Hasta septiembre, las exportaciones de soja en grano produjeron USD 3.107 millones, unos USD 965 millones más que los USD 2.141 millones registrados en igual periodo del año anterior.

El comportamiento positivo también alcanzó a los productos industrializados derivados de la oleaginosa, que aportan valor agregado y diversifican las posibilidades comerciales del país.

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En el caso del aceite de soja, Paraguay exportó 535.147 toneladas, unas 52.396 toneladas más que en los primeros nueve meses de 2025. Estos embarques generaron USD 591 millones, frente a los USD 469 millones aproximadamente del año pasado.

Por su parte, las exportaciones de pellets de soja alcanzaron cerca de 1,8 millones de toneladas, con un incremento de 205.232 toneladas respecto al mismo periodo de 2025. Los ingresos por este producto llegaron a USD 565 millones, frente a los USD 468 millones del año anterior.

El biodiésel también forma parte de esta cadena exportadora, aunque sus envíos registraron una disminución interanual: 76.143 toneladas frente a las 145.273 toneladas embarcadas hasta septiembre de 2025. La Unión Europea concentró el 68 % de los destinos, seguida de Brasil, con el 32 %.

En conjunto, el complejo sojero —grano y derivados industriales— generó USD 4.264 millones hasta septiembre, frente a los USD 3.078 millones registrados en el mismo periodo de 2025. Según Capeco, este monto representa el 41 % de las divisas ingresadas al país por exportaciones.

Estas cifras dimensionan la importancia de la soja para la economía paraguaya. Los ingresos del sector se vinculan con la actividad productiva, el procesamiento industrial, el transporte, los servicios portuarios, el almacenamiento y el empleo asociado a las distintas etapas de la cadena.

La Hidrovía Paraguay–Paraná, una infraestructura estratégica

Detrás de cada tonelada exportada existe una operación logística que conecta las zonas productivas con los puertos y los mercados internacionales. En ese esquema, la Hidrovía Paraguay–Paraná constituye una vía fundamental para el comercio exterior paraguayo.

La navegación fluvial permite movilizar grandes volúmenes de carga mediante convoyes de barcazas, conectando las terminales portuarias nacionales con los corredores de transporte regionales y los puertos de salida hacia los mercados mundiales.

La importancia de esta infraestructura se vuelve todavía más evidente cuando aumentan los volúmenes de producción y exportación. Un récord agrícola requiere también capacidad de almacenamiento, disponibilidad de embarcaciones, terminales eficientes, coordinación operativa y condiciones adecuadas para la navegación.

La logística, por lo tanto, no es una etapa secundaria de la producción: es uno de los factores que determinan cuánto cuesta colocar los productos paraguayos en el exterior y qué tan competitivos pueden ser frente a los de otros países.

En este contexto, las demoras, las restricciones de calado, la necesidad de completar cargas en distintos puntos o las dificultades para mantener la continuidad de los convoyes pueden repercutir en los costos operativos y en los tiempos de entrega.

Por eso, el crecimiento del complejo sojero vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de fortalecer la infraestructura fluvial, la planificación de los trabajos de dragado y mantenimiento, los relevamientos hidrográficos y la coordinación entre los sectores público y privado.

El nivel del río y los desafíos de la navegabilidad

Las condiciones hidrológicas son otro componente decisivo para el desempeño de la logística fluvial. La variación de los niveles de los ríos Paraguay y Paraná puede modificar las condiciones de navegación y exigir ajustes operativos a las empresas armadoras, los operadores portuarios y los exportadores.

De acuerdo con los registros de la plataforma SIAGUAPY del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES), el río Paraguay registró en la estación de Asunción un nivel de 2,69 metros el 18 de octubre de 2026. Este dato muestra una recuperación respecto de los niveles inferiores observados durante septiembre, aunque debe interpretarse como una medición puntual y no como una garantía de navegabilidad en toda la Hidrovía.

La altura del río en una estación determinada no permite establecer, por sí sola, el calado disponible en todos los tramos. Para conocer las condiciones efectivas de navegación también deben considerarse la profundidad del canal, los pasos críticos, la sedimentación, los relevamientos batimétricos y las tareas de mantenimiento.

En consecuencia, el monitoreo permanente de los niveles y de las profundidades navegables resulta esencial para anticipar restricciones, planificar los convoyes y reducir los riesgos de interrupciones en el transporte.

Para Paraguay, cuya condición mediterránea otorga una relevancia especial a las conexiones fluviales regionales, mantener una vía navegable confiable es una cuestión de competitividad económica y de acceso a los mercados internacionales.

Argentina concentra los envíos y Brasil presenta desafíos logísticos

En cuanto a los destinos de la soja paraguaya, Argentina continúa encabezando el ranking, con el 86 % del volumen exportado. Brasil ocupa el segundo lugar, con el 10 %, mientras que el 4 % restante se distribuye entre Rusia, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Estados Unidos, Vietnam, Uruguay, Chile y Corea del Sur.

Tomassone destacó la reanudación de los envíos a Emiratos Árabes Unidos y el crecimiento de las exportaciones hacia Brasil. Sin embargo, señaló que el transporte terrestre hacia el mercado brasileño enfrenta limitaciones relacionadas con la congestión en los pasos fronterizos.

Este escenario vuelve a poner en evidencia la importancia de contar con alternativas logísticas complementarias. La articulación entre el transporte fluvial, el terrestre y la infraestructura portuaria puede contribuir a mejorar la flexibilidad operativa y responder a las necesidades de los distintos mercados.

La distribución modal dependerá de factores como el destino de la carga, la ubicación de los centros productivos, los costos, la disponibilidad de servicios y las condiciones operativas de cada corredor.

Empresas exportadoras y una cadena logística de gran escala

El informe de Capeco señala que 55 empresas participaron en las exportaciones de soja en grano de la zafra 2025/2026 hasta septiembre.

Entre los principales exportadores figuran Bunge, con el 20 %; Cargill, con el 17 %; ADM, con el 9 %; y Cofco, con el 8 %. También aparecen Francisco Vierci, Agrofértil, LDC y Copagra, con participaciones del 7 % cada una, seguidas por Cooperativa Colonias Unidas, con el 5 %, y Agro Silo Santa Catalina, con el 2 %.

En las exportaciones por vía terrestre, el ranking está encabezado por C. Vale, con el 14 %, seguido de Agrofértil, con el 13 %; LAR, con el 12 %; Cargill, con el 11 %; y Somax, con el 7 %.

La participación de estas empresas refleja la dimensión de una cadena que involucra producción, acopio, comercialización, transporte y operaciones de exportación, con diferentes necesidades según el corredor utilizado.

El desafío: transformar el récord agrícola en competitividad logística

La proyección de superar los 8 millones de toneladas de soja en grano exportadas durante 2026 representa una oportunidad para la economía paraguaya, pero también plantea exigencias crecientes para la infraestructura que sostiene ese movimiento comercial.

El desempeño futuro no dependerá únicamente del volumen cosechado, sino también de la capacidad de movilizar la producción de manera eficiente, mantener la continuidad de los embarques y controlar los costos logísticos.

En ese escenario, la Hidrovía Paraguay–Paraná ocupa un lugar central. La previsibilidad de las condiciones de navegación, el mantenimiento de los canales, la coordinación regional y la inversión en infraestructura portuaria y fluvial son elementos que pueden contribuir a sostener el crecimiento exportador.

Para Paraguay, alcanzar nuevos récords de embarques significa generar más oportunidades de ingreso de divisas y actividad económica. Consolidar esos resultados en el tiempo exige que la capacidad productiva esté acompañada por una logística competitiva, segura y preparada para responder a las variaciones hidrológicas y a las demandas del comercio internacional.

La soja vuelve a demostrar su peso en la economía nacional. El desafío es que la infraestructura fluvial y el sistema logístico puedan acompañar esa expansión y convertir el crecimiento de los volúmenes exportados en una ventaja sostenible para el país.

Fuente: Informe de Comercio Exterior de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco). Datos hidrológicos: plataforma SIAGUAPY del MADES.

 

 

 

 

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