Desde julio de 2024, el Puerto de Corrientes viene viviendo una reactivación histórica de su operatoria, fruto de la articulación entre el Gobierno provincial, navieras internacionales y operadores portuarios. Lo que hasta hace poco era apenas una escala cada 45 días, hoy se traduce en frecuencias semanales e incluso récords de actividad.
Según Adolfo Escobar Damus, Director de la Dirección de Transporte Fluvial y Puertos de la Provincia de Corrientes, la reactivación comenzó con cargas bajo demanda que rápidamente se tradujeron en una escalada sostenida de volúmenes. La última semana de diciembre de 2025 se operaron cuatro convoyes en una misma semana, un récord notable no sólo para la provincia sino para la región.
“Hoy estamos en un rango de 420 a 530 contenedores mensuales, no por falta de carga, sino por la limitada oferta fluvial con bandera nacional”, explicó Escobar Damus durante la entrevista transmitida en PFL Media Streaming Live.
Este dinamismo se refleja también en cifras oficiales: desde la reactivación hasta la actualidad, el puerto movilizó más de 12.000 TEUs (contenedores equivalentes de 20 pies), superando por mucho los volúmenes operados años atrás.

Operadores portuarios: Profesionalización y confianza
Un factor clave en este crecimiento fue la llegada y consolidación de operadores portuarios especializados que aportan capacidad técnica y logística para manejar los incrementos de cargas.
Entre los principales operadores portuarios en Corrientes se destacan:
Comercial Telecu – operador portuario tradicional en la infraestructura portuaria local, responsable de la coordinación y atención de buques y cargas en múltiples escalas.

FIBA – grupo con experiencia nacional en depósitos fiscales que se incorporó hace meses como operador portuario, ampliando la capacidad operativa y aportando mayor profesionalismo al sistema de servicios. Ñ
Estas empresas trabajan bajo el marco del Registro de Empresas de Servicios Portuarios impulsado por la Dirección de Transporte Fluvial y Puertos y habilitan a terceros que cumplan con los requisitos legales y técnicos para operar en la terminal fluvial.
Restricciones del transporte fluvial argentino
A pesar de este avance, el sector enfrenta desafíos estructurales importantes:
La oferta de flota con bandera argentina es reducida, lo que restringe las posibilidades de escalas más frecuentes o de mayor volumen.
Las regulaciones nacionales actuales —como las exigencias de tripulación o los waivers temporales para operar con banderas extranjeras— generan incertidumbre para las navieras que podrían escalar operaciones.
El resultado es que muchos exportadores aún opten por transporte terrestre hacia puertos oceánicos, donde el costo logístico puede ser más competitivo que el limitado servicio fluvial.
Escobar Damus plantea que liberar la navegación, sin dejar de lado estándares de seguridad y regulación, permitiría que el exportador argentino no sea rehén de la poca oferta actual, y allanaría el camino para que la bandera nacional recupere protagonismo con políticas públicas claras.
Mirada hacia Ituzaingó y la hidrovía compartida
La proyección no se limita a Corrientes. El Puerto de Ituzaingó, ubicado más al norte en este tramo del río Paraná, representa una gran oportunidad logística que podría potenciar aún más la región y atraer tráfico fluvial de mayor escala. Sin embargo, su operatividad depende de la profundización del tramo del Alto Paraná, un desafío compartido con Paraguay y la Comisión Mixta del Río Paraná (COMIP). Las gestiones binacionales son clave para poder llevar la profundidad de 6 a 8 pies, lo que permitiría mayor navegación y volumen de barcazas en ese trayecto.
Un eje exportador con impacto regional
La carga que sale desde Corrientes —que en muchas ocasiones sigue hacia el puerto oceánico de Dock Sud para conectar con mercados en Estados Unidos, México, Europa y Asia— es un reflejo del potencial productivo y la integración logística que puede ofrecer esta región.
Con un promedio que aspira a 700-800 contenedores antes de marzo, y con proyectos de tecnificación y automatización de procesos, las expectativas para 2026 son de consolidar al Puerto de Corrientes como un nodo estratégico de la hidrovía Paraná-Paraguay con impacto en toda la cadena exportadora regional.








