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Raid de Remos – En 1942 estudiantes Paraguayos desafiaron los ríos Paraguay y Paraná navegando desde el Puerto de Asunción al Puerto de Buenos Aires y Montevideo en bote a remo en 26 días

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Reconocimiento de la travesia realizada por los valientes jovenes Paraguayos

Día 23 de octubre, año 1942. Una tarde de sol radiante, aproximadamente a las 18, el ulular de las sirenas de los barcos y los pañuelos blancos agitados al viento despedían en el Puerto de Asunción a un grupo de estudiantes de la Facultad de Derecho que iniciaban viaje por los ríos Paraguay, Paraná y De la Plata. La aventura deportiva consistía en unir a remo las capitales de Paraguay, Argentina y Uruguay, tripulando una falúa marinera con capacidad para ocho bogadores, un timonel y un suplente. Dicha embarcación había sido concedida a préstamo a los remeros por el comandante de la Armada Nacional, el capitán de fragata Norberto Jara Román.

“Nos acompañaba muy de cerca un bote de regatas de cuatro remos largos con timonel de propiedad del Mbiguá, que era tripulado por tres remeros mbigüenses, Ernesto Reuter, Guillermo Sequera y Francisco Palau, y dos del Club Deportivo Sajonia; Gofredo Corina y Víctor Gracia”, recuerda con precisión el Dr. Gilberto Ferro (88), jefe de ruta del raid.

Por detrás del entusiasmo juvenil estaba la mano de una personalidad muy importante en su época, el caballero inglés, Sir Eugene Millington Drake, ministro Extraordinario de Gran Bretaña y embajador cultural de su país en América Latina. Gracias a los buenos oficios de Don Eugen -como criollamente se le llamaba- se pudo concretar la travesía protagonizada por los universitarios paraguayos.

El diplomático -según crónicas de la época- había llegado a Asunción para cumplir algunas actividades protocolares. Enterados de su presencia y a sabiendas de que Don Eugen era un destacado ex remero del “S Remos” y campeón de la regata universitaria Oxford-Cambridge y de Henley Royal, los estudiantes solicitaron una reunión con él para pedirle apoyo a fin de poder cumplir la aventura.

“¿Pero ustedes se animan?, nos preguntó cuando planteamos la idea. Y, al unísono, los diez le respondimos con un rotundo sí, con toda seguridad y sin ningún miedo. Fue como si nos hubiéramos puesto de acuerdo y eso que ni imaginamos que él nos iba a hacer esa pregunta”, aporta Víctor Manuel López Jara (84).

Sir Millington Drake coordinó todo lo relativo al viaje con intervención del Consejo Británico con sede en Montevideo, asistido por el grupo universitario paraguayo en estrecha colaboración con el Consejo Nacional de Cultura Física del Paraguay, presidida entonces por el general de División Gilberto Andrada.

Además de Gilberto Ferro y Víctor Manuel López Jara, el equipo de remeros de la facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Asunción estaba integrado por Fernando Saguier Iturburu, quien era el presidente de la delegación y capitán de la falúa; José María Rivarola Matto, secretario de relaciones; Carlos Zuccolillo G., secretario administrativo; Elías B. Mendoza, Luis María Vega, Agustín Corrales, Germán Jara Lafuente y Carlos Alberto Scolari.
No fueron pocas las dificultades que los deportistas paraguayos tuvieron que superar a lo largo de la travesía. “En la barra de Santa Lucía, Río de la Plata, dos días antes de llegar a Montevideo, tuvimos una lluvia con vientos huracanados. Las olas eran tan grandes, que fácilmente alcanzaban los tres o cuatro metros de altura, no se podía atajar entre dos el timón por la fuerza del agua y teníamos que ir en ángulo agudo o nos volcábamos. Por suerte contábamos con un jefe de ruta muy inteligente que tuvo una idea brillante en esos momento tensos. Se le ocurrió atar el timón y fue la única manera de salir airosos de la dificultosa situación”, cuenta López Jara, entre risas.

El 9 de noviembre, con desbordante alegría los remeros paraguayos hicieron su entrada triunfal en la ciudad de Buenos Aires, con dos días de anticipación al cronograma de viaje preestablecido. El día 11, durante las regatas internacionales en el sector del Tigre, el equipo paraguayo fue recibido con emocionados aplausos por el público y competidores de la prueba náutica anual sobre el río Luján.

El presidente argentino, Dr. Ramón Castillo, invitó en esa ocasión a la delegación nacional, a participar de un brindis en adhesión al éxito logrado. Fue en el yate presidencial “Tecuara”, con la presencia de ministros, Sir Eugene Millington Drake, el embajador paraguayo en Buenos Aires, coronel Juan Manuel Garay, y otras personalidades de la Federación Argentina de Remo.

“Transcurridos veinte días de un programa nutrido de agasajos ofrecidos por las altas autoridades oficiales, diplomáticas y sociales de la nación hermana, y luego de que se dieran las condiciones climatológicas favorables para seguir viaje hacia Montevideo, partimos para la segunda etapa de nuestro raid. Al atardecer del día 5 de diciembre de 1942, sanos y salvos, llegamos a la capital uruguaya, con el vibrante canto victorioso de Patria Querida, que significaba la rubricación plena del cumplimiento de un largo sueño”, suelta Gilberto Ferro y respira hondo, como queriendo reflotar recuerdos. Frente a él las quietas aguas de la Bahía se asocian al momento solemne. Y hace de espejo para devolver en la memoria las imágenes del día de partida. El puerto de Asunción repleto de gente agitando pañuelos blancos… El ulular de las sirenas… La emoción, los abrazos…

De pronto, la realidad se interpone. Esa gente hoy ya no está. Ni hay pañuelos al viento. El entorno no es el mismo. Hay edificios, gigantescos barcos y otras caras de otras gentes. Pero la emoción es la misma. Y está intacta en el corazón de los dos últimos protagonistas de la hazaña que en su momento se transformó en récord continental. Ellos se abrazan y nadie sabe por qué. Apenas por curiosidad algunos detienen sus pasos para mirar. Con los años todo cambió. Y de aquel grupo de compañeros, amigos; jóvenes vigorosos, entusiastas, soñadores que partieron de este mismo sitio, ahora vuelven dos: Gilberto Ferro Bogado y Juan Manuel López Jara. Vuelven quizás con el mismo espíritu, pero con el paso del tiempo impregnado en sus rostros. Dos historias de larga vida que mucho se asemejan entre sí: ambos son abogados, padres de familia y abuelos. Ambos vivieron la felicidad de los éxitos deportivos y la tristeza de una guerra. Sí, cuando la patria lo necesitó, Ferro y López Jara marcharon en defensa del Chaco. Y volvieron. Como hoy aquí en el Puerto. En el mismo lugar donde una tarde de sol radiante iniciaban la aventura de conquistar los ríos remando. Hace 60 años.

Identikit I
Gilberto Ferro Bogado nació en Ypacaraí, el 19 de junio de 1914. Su padre, Bartolomé Ferro, se dedicó intensamente a las actividades deportivas. Fue socio fundador de los clubes Guaraní y Mbiguá. También editó una maravillosa serie de tarjetas postales del Paraguay.
Gilberto Ferro está casado con Norma Gilda Bertolotto y es padre de tres hijos: Daniel Félix, Esteban Antonio y María Cecilia. Tiene 6 nietos, 3 mujeres y 3 varones.
Se graduó de abogado en 1945 y sigue ejerciendo su profesión.

Identikit II
Víctor Manuel López Jara nació en Asunción, el 3 de mayo de 1918. Recibió su título de abogado en 1946 y hoy está retirado de la actividad profesional. Fue asesor jurídico de varias entidades; se jubiló por el Banco del Paraguay.
Está casado con María Yolanda Perito y es papá de cuatro hijos: Víctor Emiliano, Miguel Angel, Carlos Luis (+) y Julio César. Tiene 10 nietos: 8 varones y 2 nenas.

Emotivo homenaje a los protagonistas del Raid de Remo 1942

En la persona del Dr. Gilberto Ferro Bogado (jefe de ruta del Raid), se hizo el  pasado 17 de Noviembre del 2017, un reconocimiento a pedido del senador Miguel López Perito, elquien solicitó honrar a aquellos hombres que se embarcaron en una aventura que representó todo un récord continental en su momento. Con el acompañamiento del presidente de la Cámara Alta, el senador Fernando Lugo, se hizo entrega de placas y medallas alusivas al citado acontecimiento a los familiares de los ya fallecidos.

Durante su intervención y presentación, López Perito recordó que un grupo de jóvenes idealistas, todos estudiantes de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Asunción, que competía fuertemente en las regatas universitarias y que se habían consagrado campeones, se animó a enfrentar el desafío en una falúa.

Ese entusiasmo juvenil estaba apoyado por una personalidad importante en esa época, se trataba de Sir Eugene Millington Drake, Ministro Extraordinario de Gran Bretaña y Embajador Cultural de su país en América Latina, el diplomático fue un destacado remero del “S Remos” y campeón de la regata universitaria Oxford-Cambridge y de Henley Royal. Enterados de su presencia en Asunción los estudiantes solicitaron una reunión con él para pedirle apoyo a fin de poder cumplir la aventura.

Sir Eugene presenció los entrenamientos de los remeros, quienes se ganaron su confianza y coordinó todo lo relativo al viaje con intervención del Consejo Británico con sede en Montevideo, también recibieron una estrecha colaboración del Consejo Nacional de Cultura Física del Paraguay, presidido entonces por el General de División Gilberto Andrada.

En su relato, recordó que el día 23 de octubre de 1942 aproximadamente a las 18:00 hs., las sirenas de los barcos fondeados en la bahía y cientos de personas con pañuelos blancos agitados al viento despedían en el puerto de Asunción, a un equipo de diez remeros estudiantes de la Facultad de Derecho en una aventura llevada a cabo a puro sacrificio, así comenzaba la hazaña en una falúa marinera con capacidad para ocho bogadores, un timonel y un suplente. Dicha embarcación había sido concedida a préstamo por el comandante de la Armada Nacional, el Capitán de Fragata Norberto Jara Román.

El equipo universitario estaba integrado por Fernando Saguier Iturburu (presidente de la delegación y capitán de la falúa), Gilberto Ferro Bogado (jefe de ruta del raid), José María Rivarola Matto (secretario de relaciones), Carlos Zuccolillo (secretario administrativo), Víctor Manuel López Jara, Elías B. Mendoza, Luis María Vega, Agustín Corrales, Germán Jara Lafuente y Carlos Alberto Scolari.

Acompañaba a esta embarcación un bote de regata, del tipo O.I. de cuatro remos largos con timonel, propiedad del Club Nacional de Regatas El Mbiguá, la que era tripulada por tres remeros mbiguenses, Ernesto Reuter, Guillermo Sequera y Francisco Palau, y dos del Club Deportivo Sajonia, Gofredo Corina y Víctor Gracia. Durante la larga travesía no fueron pocas las dificultades que debieron superar.

El 9 de noviembre exhaustos pero con una gran alegría los remeros paraguayos hicieron su entrada triunfal en la ciudad de Buenos Aires, con dos días de anticipación al cronograma del viaje. El día 11, durante las regatas internacionales en el sector del Tigre, el equipo paraguayo fue recibido con emocionados aplausos por el público y competidores de la prueba náutica sobre río Luján.

La delegación Nacional fue invitada por el presidente argentino, el Dr. Ramón Castillo a un brindis de honor en adhesión al éxito logrado, fue en el yate presidencial “Tecuara”, con la presencia de ministros, Sir Eugene Millington Drake, el embajador paraguayo en Buenos Aires, Coronel Juan Manuel Garay y personalidades de la Federación Argentina de Remo.

En la capital porteña tuvieron un nutrido programa de agasajos ofrecidos por altas autoridades oficiales, diplomáticas y sociales de la Nación Argentina que se prolongó durante veinte días, luego de que se diera las condiciones climáticas favorables siguieron viaje hasta la capital uruguaya.

Así, al atardecer del 5 de diciembre de 1942 llegando sanos y salvos a Montevideo – Uruguay y entonando el canto victorioso de “Patria Querida” se cumplía la segunda y última etapa del raid por los ríos Paraguay, Paraná y de la Plata.

De esta manera el equipo paraguayo de remo, jóvenes estudiantes de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales ingresaban a las páginas de historia del deporte náutico nacional, un verdadero récord continental.

“Hoy a 75 años de aquella hazaña solo queda uno de los integrantes del grupo, el Dr. Gilberto Ferro Bogado jefe de ruta del raid, ‘el último sobreviviente de una gran Aventura’, y es justo rendir un homenaje a las personas que realizaron esta aventura fabulosa y que hoy son un ejemplo para las nuevas generaciones”, dijo el legislador, visiblemente emocionado.

 

Fuente: ABC COLOR – Camara de Senadores de La Nación

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