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El petróleo sufre las mayores caídas en un primer semestre en dos décadas, pese a la OPEP

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La OPEP contempla con inquietud casi seis meses después de iniciar los recortes cómo el precio del crudo roza el mayor desplome en un primer semestre desde 1997.

El pasado 1 de enero entraba en vigor el primer recorte de producción acordado por la OPEP desde el año 2008. La medida pretendía paliar el exceso de oferta con la retirada de 1,8 millones de barriles diarios y recuperar el equilibrio en el mercado, con el objetivo último de estabilizar en mayor medida el precio del crudo.

Los recortes contribuyeron a este objetivo durante los dos primeros meses del año. El precio del barril de Brent se consolidó por encima de la barrera psicológica de los 50 dólares en enero y en febrero. La volatilidad se redujo en estos meses a niveles inéditos en los últimos tiempos, y el Brent se mantuvo anclado en el entorno de los 57 dólares con los que finalizó 2016.

La tregua finalizó en marzo. Los descensos se aceleraron desde entonces, hasta el punto de que el precio del petróleo está a un paso de cerrar el semestre con caídas históricas. Su cotización acumula desde enero un desplome próximo al 20%, lo que supondría la mayor bajada en la primera mitad del año en dos décadas, desde 1997.

El goteo bajista de las últimas semanas ha borrado todas las subidas que se anotó el precio del crudo en la recta final de 2016. El pasado 29 de noviembre, un día antes de la cumbre de la OPEP, el barril de Brent cotizaba en los 46 dólares. La confirmación del primer acuerdo desde 2008 para recortar la producción disparó la cotización del petróleo más de un 8%.

El barril de Brent, de referencia en Europa, vuelve a desinflarse ahora por debajo incluso de los niveles previos al pacto de la OPEP. El barril de Brent ha ampliado sus caídas hasta los 44 dólares, sus niveles más bajos desde mediados de noviembre, en medio aún del ‘shock’ que provocó en los mercados el triunfo de Donald Trump en las elecciones estadounidenses.

El precio del petróleo en Estados Unidos también se ha desinflado a mínimos desde el pasado mes de noviembre. El desplome de las últimas semanas ha hundido la cotización del barril tipo West Texas hasta los 42 dólares.

La encrucijada de la OPEP

La decisión adoptada a finales de mayo por la OPEP y países como Rusia de prolongar hasta marzo de 2018 los recortes que finalizaban al cierre del primer semestre de 2017 no sólo no ha servido de freno en los descensos del precio del petróleo. Las caídas se han acelerado a pesar de superar el 100% de cumplimiento respecto a sus cuotas fijadas, un logro que cuestionaba meses atrás gran parte del mercado. Varias firmas de inversión, incluso algunos países miembros de la OPEP, barajaban la opción de aumentar la magnitud de los recortes. Finalmente el acuerdo se limitaba a prorrogar las cuotas aplicadas desde el 1 de enero, con la retirada de 1,8 millones de barriles diarios.

El incesante goteo bajista en el precio del crudo ha llevado a la OPEP a amenazar con un recorte mayor de su producción. Esta opción contrasta con las cifras correspondientes al mes de mayo. El cártel elevó su bombeo hasta los 32,08 millones de barriles diarios, 290.000 barriles más que en abril y sus máximos desde la entrada en vigor de los recortes, al inicio de enero.

Pero el mayor problema procede de los países ajenos al cártel. Los recortes aplicados desde enero han disminuido la cuota de mercado de la OPEP y han alentado un nuevo auge del ‘shale oil’ en Norteamérica. Estados Unidos ha elevado cerca de un 10% su producción en los doce últimos meses, hasta sumar 9,3 millones de barriles diarios, cerca de los niveles de Arabia Saudí y Rusia.

La racha histórica de semanas consecutivas de aumentos en el número de pozos en EEUU apunta a nuevos incrementos de la producción. La política energética de Donald Trump da vía libre además a la inversión en nuevos proyectos, al plantear incluso el fomento de las actividades en Alaska. Según los analistas de Julius Baer, el próximo año el mercado estadounidense superará los 10 millones de barriles diarios, por encima de sus anteriores récords, que datan de principios de los años 70.

El boom del ‘shale oil’, las caídas del precio del petróleo y la pérdida de cuota de mercado multiplican la presión sobre la OPEP. La efectividad de sus medidas queda en entredicho, y los expertos de Julius Baer no ven una solución fácil a la disyuntiva que afronta el cártel.

Desde Deutsche Bank ven difícil que los inventarios de crudo se reduzcan a los niveles pretendidos por la OPEP (a la media de los cinco últimos años) si el cártel petrolero no aumenta sus recortes en otro millón de barriles diarios, que se sumaría a los 1,8 millones retirados desde enero.

Los efectos de esta medida generan interrogantes. La opción de agravar la magnitud de los recortes “elevaría sólo temporalmente los precios”, sostienen desde Julius Baer, mientras que “un cambio en la estrategia para centrarse en la cuota de mercado agravaría el exceso de oferta y las presiones sobre los precios del petróleo”.

Los analistas de Citigroup también se hacen eco de las presiones bajistas que afloran en el mercado del petróleo, y sostienen en sus últimos informes que el mercado descuenta que la OPEP, en marzo de 2018 o en fechas posteriores, acabará por retirar los actuales límites a la producción para contrarrestar la continua pérdida de cuota de mercado frente a países como EEUU.

Los expertos de Barclays apuntan igualmente a una futura “relajación” en las cuotas fijadas por la OPEP. Con este escenario, y con la creciente producción de EEUU, la firma británica destaca que las perspectivas para el precio del crudo en 2018 “se han deteriorado”.

El problema para los países de la OPEP se agrava con las últimas caídas del petróleo. El ‘shale oil’ requiere precios menos elevados que los yacimientos tradicionales para mantener su rentabilidad. Los analistas de Citi apuntan en este sentido que con niveles próximos a los 45 dólares en el crudo las empresas continuarían aumentando sus pozos en EEUU a finales de 2017. Sólo con el precio desinflado cerca de los 40 dólares frenarían su auge, añaden desde la firma estadounidense.

Los analistas de Goldman Sachs plantearon una posible solución a los problemas de la OPEP, justo antes de la cumbre de finales de abril en la que acordaron prolongar los recortes hasta marzo de 2018. El título del informe del banco estadounidense era suficientemente elocuente: “Backwardation is the solution”. En él instaban a los países del cártel a presionar a la baja los precios a futuro del petróleo, y pasar de una situación de ‘contango’ a una de ‘backwardation’, para frenar el auge del ‘shale oil’. De momento, el contango mantiene su hegemonía, con los precios a futuro del crudo muy por encima de los precios al contado.

Las previsiones sobre el precio, a la baja

La caída del petróleo a nuevos mínimos del año aflora nuevas revisiones a la baja en las perspectivas de las firmas de inversión. Los analistas de Macquarie han reducido sus pronósticos sobre el precio del crudo a corto, medio y largo plazo.

Sus nuevas previsiones sitúan en 54,15 dólares el precio medio del Brent en la segunda mitad de 2017. En 2018 este nivel se reduciría hasta los 49,33 dólares, mientras que en 2019 rondaría los 52,75 dólares. Desde Macquarie van más lejos, y reducen en cinco dólares sus previsiones a largo plazo, hasta los 65 dólares en el barril de Brent.

Los expertos de Barclays han limitado sus rebajas de previsiones al corto y medio plazo. Recortan su estimación sobre el precio de Brent en 2017 desde los 56 hasta los 52 dólares, y para 2018 desde los 67 dólares previstos con anterioridad hasta los 57 dólares.

Deutsche Bank se une a la hora de revisar a la baja sus proyecciones sobre el precio del crudo. Reducen sus previsiones un 15%, hasta situarlas en 54 dólares para el barril de Brent en 2018 y en 56 dólares para 2019.

Fuente: expansion.com